Yo me acuerdo de cuando todavía no venías, de cuando ya intuíamos nuestras coincidentes sonrisas, de cuando no te había visto, cuando te conocía sólo en blanco y negro.
Suenan las canciones que cantaba mientras todavía no venías, y te oigo gritar en el silencio. Me acuerdo de la primerísima vez que te vi y que prometí amarte para siempre. Me acuerdo de cuando me agarraba de esas canciones para esperarte llena de nervios, con la expectativa galopante. Tuve miedo. Tuve angustia. Tuve fe. Y te esperé llena de soles y de lluvia y de noches sin dormir.
Hoy... se acumulan lagrimitas disfrazadas de besos. "Mis ojitos" decís. Y tenés razón miamor, tus ojitos. Te prometo algo: los amé sin haberlos visto, y para siempre los amé.
martes, 18 de mayo de 2010
jueves, 13 de mayo de 2010
Duele más no poder decir que te duele
Lloraba. Había perdido más que cualquier otro allí. Le dolía más, porque amaba más.
Los otros no podían entenderlo. Asociaban sus lágrimas con un melodrama barato mientras ella pedía con furia que le dejaran llorar. No tenía porqué pedir licencia para gritar de desasosiego; el luto te permite desbocar tus emociones, sin tiempo, sin protocolo. La conducta apropiada es llorar, tirarse al suelo, refunfuñar.
- "Hay que atender a la gente" le decía con ira su hermano.
- "Dejáme" balbuceaba con la cara empapada.
Nunca entenderé esa falsa vergüenza de sentir dolor. Tu madre ha muerto, ESTÁ BIEN QUE QUIERAS GRITAR DE DOLOR.
Los otros no podían entenderlo. Asociaban sus lágrimas con un melodrama barato mientras ella pedía con furia que le dejaran llorar. No tenía porqué pedir licencia para gritar de desasosiego; el luto te permite desbocar tus emociones, sin tiempo, sin protocolo. La conducta apropiada es llorar, tirarse al suelo, refunfuñar.
- "Hay que atender a la gente" le decía con ira su hermano.
- "Dejáme" balbuceaba con la cara empapada.
Nunca entenderé esa falsa vergüenza de sentir dolor. Tu madre ha muerto, ESTÁ BIEN QUE QUIERAS GRITAR DE DOLOR.
Se me retorció la tripa dentro. Sufrí. No por lo que había en el ataúd sino por quien quedaba afuera. Sufrí cuando no la dejaban darle rienda suelta a su corazón. Nadie allí está hecho de piedra, todos conocemos el duelo, el dolor, la frustración, el desvelo. ¿Porqué esconderlo? ¿Porqué fingir que no existe, que no lo siente? No lo entiendo y preciso jamás consentirlo.
No huyás del dolor. Its there for a reason.
jueves, 29 de abril de 2010
Imprescindible
Todas las historias son para escribirlas. Cuentos inéditos jamás puestos en orden: puntos y comas en su lugar. Existencias completas jamás documentadas.
Hoy propongo que cada quien documente su propia historia, para hacer una legión de historiadores autobiográficos, para ser testigos de la existencia de la humanidad, que con todo su humo y su fuego, siempre supo amar. Siempre.
Las estadísticas no describen el zumbido de las corazonadas o la pesadumbre de la frustración o la emoción de saberte dueño de una nueva idea. A los columnistas siempre se les olvidó hablar de algo más importante que la política y la imagen presidencial. A los científicos no les explicaron el porqué del universo. A muchos personajes cotidianos jamás les pidieron una entrevista mientras pautaron la repetida frase de la nueva chica fashion en el altar.
Hay que auto-documentarse para hacer el examen existencialista al final de cada par de años y ver por fin esa piedra en el camino, entender el forzoso protocolo repetitivo del hábito y encontrar respuestas para agendarse un mejor futuro. Es el viejo rito de las cápsulas del tiempo. Trata de la inquietud de preguntarnos si estamos haciendo las cosas bien, la manía de auto compasión y de cómo no serían lo mismo si pudiéramos ver el mapa desde arriba y entender la tierra que pisan nuestros pies descalzos con vista satelital.
Propongo hacer caso omiso de las pulsaciones de pereza y empezar tu propia historia con el pie derecho, tu propio lienzo, tu propio reportaje, tu propio rupestre. Hoy mismo.
Hoy propongo que cada quien documente su propia historia, para hacer una legión de historiadores autobiográficos, para ser testigos de la existencia de la humanidad, que con todo su humo y su fuego, siempre supo amar. Siempre.
Las estadísticas no describen el zumbido de las corazonadas o la pesadumbre de la frustración o la emoción de saberte dueño de una nueva idea. A los columnistas siempre se les olvidó hablar de algo más importante que la política y la imagen presidencial. A los científicos no les explicaron el porqué del universo. A muchos personajes cotidianos jamás les pidieron una entrevista mientras pautaron la repetida frase de la nueva chica fashion en el altar.
Hay que auto-documentarse para hacer el examen existencialista al final de cada par de años y ver por fin esa piedra en el camino, entender el forzoso protocolo repetitivo del hábito y encontrar respuestas para agendarse un mejor futuro. Es el viejo rito de las cápsulas del tiempo. Trata de la inquietud de preguntarnos si estamos haciendo las cosas bien, la manía de auto compasión y de cómo no serían lo mismo si pudiéramos ver el mapa desde arriba y entender la tierra que pisan nuestros pies descalzos con vista satelital.
Propongo hacer caso omiso de las pulsaciones de pereza y empezar tu propia historia con el pie derecho, tu propio lienzo, tu propio reportaje, tu propio rupestre. Hoy mismo.
jueves, 15 de abril de 2010
Melancolía enemiga
Sigo preguntándome si todavía me leés, si todavía me pensás. Me enojaría contigo si no me estuvieras haciendo el gran favor de desaparecer de mi vida.
Ayer soñé tus letras. Y me extrañabas. Todo lo demás era ruido, era innecesario, con hacerte falta me basta. Lo demás deja de importarme: la interrupción constante de tu silencio frente a mis palabras, la estúpida calma con la que me haces de menos, la frialdad con la que nunca más me besás, el fuego desapasionado de tus ojos, la facilidad con la que me olvidaste.
Así como me amás, te esfumás. La historia de mi vida. Trato de ser buena conmigo misma y repetirme que no fui yo quien te espantó sino que te fuiste por cuenta propia. Y no me creo. Sigo sintiéndome extrañamente embustera. Hablarse mentiras a uno mismo suele ser el primer síntoma de demencia y no de amor.
Es tan claro que no tendría por qué estar confundida. No te amo y no me amás. Tan claro que nadie le encontraría la complicación excepto el sobre análisis característico de mi especie y generación. Me doy la vuelta y dejo de pensarte hasta que me acuerdo que te extraño. Todos los días.
Ayer soñé tus letras. Y me extrañabas. Todo lo demás era ruido, era innecesario, con hacerte falta me basta. Lo demás deja de importarme: la interrupción constante de tu silencio frente a mis palabras, la estúpida calma con la que me haces de menos, la frialdad con la que nunca más me besás, el fuego desapasionado de tus ojos, la facilidad con la que me olvidaste.
Así como me amás, te esfumás. La historia de mi vida. Trato de ser buena conmigo misma y repetirme que no fui yo quien te espantó sino que te fuiste por cuenta propia. Y no me creo. Sigo sintiéndome extrañamente embustera. Hablarse mentiras a uno mismo suele ser el primer síntoma de demencia y no de amor.
Es tan claro que no tendría por qué estar confundida. No te amo y no me amás. Tan claro que nadie le encontraría la complicación excepto el sobre análisis característico de mi especie y generación. Me doy la vuelta y dejo de pensarte hasta que me acuerdo que te extraño. Todos los días.
jueves, 8 de abril de 2010
Things Id say if you were here
You are an idiot. Dont drive so fast, its going to kill you. Oh yeah, and wear your stupid glasses, you stupid nearsighted dork. Be nicer to my sister. I love you. We cherish you. Happy Birthday. I am really glad you were born. You have always been there for me, thank you. Dont be such an ass, humble down a bit. Still get angry when I remember that you died. Saw a guy who looked just like you a few months ago, couldn't stop staring. After you died, I used to have a delusion about you walking through the front door. Your daughter loves to hear all kinds of stories about you. We share everything we can remember and she holds them very dear. The kids think you left on an airplane, and whenever they draw houses a giant plane is flying over them. Your boys are wonderful, it pains me you didn't get to see that. One of them, hugged the tree that you planted in my house and yelled to the sky: thank you daddy! Your friends have taken very good care of your wife. My kid is beautiful. You would've liked her so much. We still miss you.
domingo, 4 de abril de 2010
Holiday

All and nothing is left unsaid. Our paths are unique, revealing, inspiring. Just as an ear wont ever dream to be the brain or how an ant will never pursue the dreams of tadpoles, I could never want something other than my calling.
This is my calling, loving them. No higher calling for me, if I may say.
martes, 30 de marzo de 2010
Arrebato.
Necesitaba confesar algo que le pesaba dentro.¿Tenés dos minutos? Claro que los tengo, siempre los tuve para este tipo de cosas. No sabía cómo ni qué decir pero era fácil notar que la incomodidad iba de la mano con el crescendo de su silencio. No se quería callar pero no había fuerza cinética que le diera un empujón de ventaja.
"No sé porqué me debilita tanto" dijo al fin. Y estalló una carcajada que me dejó con el susto a medias.
"Me mueve todo lo que hace, hasta las cosas que hace mal. Me alejo y pretendo que no existe pero las cosas existen y ya. Aunque yo no quiera. Me dice las peores bobadas y a veces tiene gestos de cariño, absolutamente random mientras me paralizo toda. Es desconcertante, una frustración."
Decía todo al parecer, sin respirar, sin siquiera estar pensando. Era como el nacimiento de un monólogo interior, que existía desde hace mucho pero que veía la luz por primera vez, que como un ultravioleta me quemó la piel.
"¿Qué hago para no ser tan... impresionable?" Me llevé las manos a la boca, como para tapar en poco ese malestar fatídico de cuando te hacen una pregunta incontestable, esperando respuesta. Ni yo misma podía contestarlo.
"Ya hasta le pedí que me lo quite del camino" confesó más abiertamente que nunca. Esa simple oración decía mucho más que todo el monólogo-superspeed que había tenido hace un segundo.
Lo quería tanto, que ya no lo quería.
"No sé porqué me debilita tanto" dijo al fin. Y estalló una carcajada que me dejó con el susto a medias.
"Me mueve todo lo que hace, hasta las cosas que hace mal. Me alejo y pretendo que no existe pero las cosas existen y ya. Aunque yo no quiera. Me dice las peores bobadas y a veces tiene gestos de cariño, absolutamente random mientras me paralizo toda. Es desconcertante, una frustración."
Decía todo al parecer, sin respirar, sin siquiera estar pensando. Era como el nacimiento de un monólogo interior, que existía desde hace mucho pero que veía la luz por primera vez, que como un ultravioleta me quemó la piel.
"¿Qué hago para no ser tan... impresionable?" Me llevé las manos a la boca, como para tapar en poco ese malestar fatídico de cuando te hacen una pregunta incontestable, esperando respuesta. Ni yo misma podía contestarlo.
"Ya hasta le pedí que me lo quite del camino" confesó más abiertamente que nunca. Esa simple oración decía mucho más que todo el monólogo-superspeed que había tenido hace un segundo.
Lo quería tanto, que ya no lo quería.
domingo, 28 de marzo de 2010
Aislada del mundo
Mucho qué decir. Recursos inagotados. La primera señal del que está herido es que no puede cargar con su propio peso. Así sé que estoy dolida, no puedo con el peso de mis propias palabras.
Me arrepentí de decir mucho y derrocho antagonismos quedándome callada, aislada del mundo.
Puedo encontrar la manera perfecta para decir cosas y mover masas. Decido simplemente no decir nada y dejar que me lleve la corriente a la deriva. Tonta decisión.
Siempre ha sido insensatez y estupidez dejarse llevar con tal de no sentir la llaga en la planta del pie. Me duele. Me ofusca. Me desespera. Es hora de rendir cuentas y pagar los platos que yo misma quebré, o que di permiso para que rompieran.
Es tan fácil ser cobarde y aunque me faltan tantos años, con los que tengo sé que no es negocio aislarse tanto así.
Me arrepentí de decir mucho y derrocho antagonismos quedándome callada, aislada del mundo.
Puedo encontrar la manera perfecta para decir cosas y mover masas. Decido simplemente no decir nada y dejar que me lleve la corriente a la deriva. Tonta decisión.
Siempre ha sido insensatez y estupidez dejarse llevar con tal de no sentir la llaga en la planta del pie. Me duele. Me ofusca. Me desespera. Es hora de rendir cuentas y pagar los platos que yo misma quebré, o que di permiso para que rompieran.
Es tan fácil ser cobarde y aunque me faltan tantos años, con los que tengo sé que no es negocio aislarse tanto así.
lunes, 1 de marzo de 2010
Más de Nostalgia
Vino acá. Se sentó a mi lado y con la mirada triste confesó que te extraña tanto, que tiene ganas de saber de vos, de verte, de oirte.
Me quedé muda porque... ¿realmente que vas a decir en estos casos?
No se me ocurrió animarle, ya sé que no querés hablar. Por un momento quise decir "yo sé que también te extraña mucho" pero no me atreví. Era casi una insensatez tirar una piedra tan grande en un estanque tan pequeño.
Creo que no tomó bien mi silencio y mi mirada de conmiseración.
"¿Sabés que? No importa tanto" pero yo siempre supe que importaba mucho.
Quisiera poder tener la solvencia para decirle "que no te importe nada, andá y hablale, que a fin de cuentas, nada se pierde". Y aunque sigo convencida, también tengo la convicción de que nada se gana, por eso me quedé en silencio mientras se lamentaba en modo mudo.
"Perdonáme que no me calle con esto" me dijo.
Perdonáme que me calle en esto, dije yo.
Me quedé muda porque... ¿realmente que vas a decir en estos casos?
No se me ocurrió animarle, ya sé que no querés hablar. Por un momento quise decir "yo sé que también te extraña mucho" pero no me atreví. Era casi una insensatez tirar una piedra tan grande en un estanque tan pequeño.
Creo que no tomó bien mi silencio y mi mirada de conmiseración.
"¿Sabés que? No importa tanto" pero yo siempre supe que importaba mucho.
Quisiera poder tener la solvencia para decirle "que no te importe nada, andá y hablale, que a fin de cuentas, nada se pierde". Y aunque sigo convencida, también tengo la convicción de que nada se gana, por eso me quedé en silencio mientras se lamentaba en modo mudo.
"Perdonáme que no me calle con esto" me dijo.
Perdonáme que me calle en esto, dije yo.
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