Quiero decirles que me ha molestado muchísimo la manera en que entrevistan a las personas que están pasando por la tragedia que les causó Agatha.
Transmitir la noticia puede ser descriptiva perfectamente, sin necesidad de entrevistar a las personas que están buscando entre los escombros o llorando a sus muertos. Tampoco me agrada ver que hacen preguntas infinitas hasta conseguir que el entrevistado llore. Tiene mucho de morbo y mucho más de inhumano.
Entiendo que es necesario darle "color" a la nota para que se venda, (que si alguien entiende la necesidad de vender tu marca y tu producto es una publicista), pero no consiento ni consumo noticias que ni siquiera saben respetar el dolor humano.
Como telespectadora y radioescucha tengo que decir que me hace sentir MUY incómoda ese tipo de entrevistas. Como comunicadora, me parecen abominables.
Recuérdense que ante todo, somos humanos. Y que tenés una obligación con la audiencia pero MAYOR obligación es la de respetar y considerar a los entrevistados, y por ende, a Dios.
Un buen periodista sabe respetar a las personas; circulación y rating aparte.
lunes, 31 de mayo de 2010
viernes, 28 de mayo de 2010
running around in circles
he is absolutely oblivious to the way her heart stops whenever he gets too close.
she secretly dreams of his heart stopping when hers does too, kisses him in her dreams and wakes up alone thinking about him.
he secretly declares her the most platonic friend of his life.
none of the secrets will be declared until too many years have gone by, when they are both apart from each other, secretly missing each others bed, even if they have never visited it before. both secrets will be revealed when its too late to do anything about it, because some secrets, being old, have lost their urgent capacities.
meanwhile, she secretly expects him to secretly want her.
he knows nothing of it.
she secretly dreams of his heart stopping when hers does too, kisses him in her dreams and wakes up alone thinking about him.
he secretly declares her the most platonic friend of his life.
none of the secrets will be declared until too many years have gone by, when they are both apart from each other, secretly missing each others bed, even if they have never visited it before. both secrets will be revealed when its too late to do anything about it, because some secrets, being old, have lost their urgent capacities.
meanwhile, she secretly expects him to secretly want her.
he knows nothing of it.
jueves, 27 de mayo de 2010
La gente no habla de política.
La gente habla de si alcanza el dinero para la compra semanal, de si hay oportunidades de trabajo, de si pueden ir al hospital con la confianza de que van a recibir atención de primera calidad, de si hay bloqueos o manifestaciones, de si los mareros les cobran impuesto o la policía, de si los asaltaron los de una moto, de si les robaron el carro, de si mataron a su hermano con dos tiros en la cabeza o a su amigo o a su vecino, de si se puede vivir así.
No me hablen de política, háblenme de lo que necesita la gente.
No me hablen de política, háblenme de lo que necesita la gente.
lunes, 24 de mayo de 2010
Premios aparte, ¿quién soy?
En medio de los premios, los cargos y los títulos es difícil acordarse.
¿Quién soy? Si no me gano el pitch interno de la agencia, si no me quedo con el trofeo y el León, si no soy la favorita del DGC, sin mis gadgets, sin mis libros de creatividad, sin mis accesorios súper originales, sin mis etiquetas, sin mi carpeta alucinante ¿quién jodidos soy?
No quiero olvidarme, por enésima vez, de que mi valor no está en un premio. No está en que públicamente todos mis colegas y coetáneos reconozcan en colectivo que soy mejor que todos, más analítica, mejor estratega, más creativa, más chispuda.
Estoy convencida de que llevar una vida que le agrada a Dios y ganarse premios no son antagonistas una de la otra, pueden convivir perfectamente. ¿Pero qué pasa el día que no me gano el premio? ¿Dejo de sentir que valgo mucho? ¿Empiezo a pensar que mis esfuerzos fueron en vano?
En ese momento empiezo a pensar dos cosas:
1. Que no estoy haciendo lo que Dios quiere y por eso, obviamente, no estoy ganando premios.
2. Se me viene la autoestima al piso. No soy tan buena, ni tan creativa, ni tan estratega. Quizá esta profesión no es para mi.
Voy con la gente que me conoce, (mi trabajo y a mi) y me contradicen. Me hacen ver que los premios son la manera en que las personas reconocen mi trabajo pero que no tienen nada que ver con la forma en que Dios reconoce mi trabajo. El Señor no está en contra de los premios pero sí está en contra de que pongamos todas nuestras esperanzas en ellos, todas nuestras fuerzas y toda nuestra fe.
Poco a poco voy reconociendo mejor la voz de Dios y lo que hace en mi vida. Hace poco escribí esto en mi cuaderno: hay que orar más de lo que brainstormeamos. Y me pegó duro. No me dice que renuncie y me dedique a otra cosa, que deje de tener opinión propia o que deje de trabajar en los premios. Me pide que le dedique más tiempo a orar que a pensar.
Entiendo perfectamente que es muy difícil no convertir a los premios en ídolos, no tomarse personal las cosas que te hacen la persona que sos: el trabajo, los amigos, las cosas que me gustan, las que no, mi hija, mi familia e incluso una pareja. Las cosas y la gente que me importan son lo que me mueve pero es precisamente allí donde entra la fe: en dejar de estresarse por las cosas más importantes y entregárselas a Dios.
Puedo decir tranquila, que hago todos los esfuerzos cuando trabajo, que saco la tarea y que quiero crecer más, pero que sin importar el resultado, estoy segura de que estoy agradando a Dios, porque pongo mis fuerzas en Él. Si algo puede rescatarme no es un premio, es Dios.
Es allí cuando al fin lo pude ver, cuando le quitó ese blur que tenía mi camino.
-----------------
Bien pronto se han apartado del camino que les mandé seguir, y se han fabricado un ídolo de metal fundido.
Deuteronomio 9:12
Por mi parte, muy poco me preocupa que me juzguen ustedes o cualquier tribunal humano; es más, ni siquiera me juzgo a mí mismo.
1 Corintios 4:3
Y ahora, ¿qué te pide el Señor tu Dios? Simplemente que le temas y andes en todos sus caminos, que lo ames y le sirvas con todo tu corazón y con toda tu alma, y que cumplas los mandamientos y los preceptos que hoy te manda cumplir, para que te vaya bien.
Deuteronomio 10:12-13
¿Quién soy? Si no me gano el pitch interno de la agencia, si no me quedo con el trofeo y el León, si no soy la favorita del DGC, sin mis gadgets, sin mis libros de creatividad, sin mis accesorios súper originales, sin mis etiquetas, sin mi carpeta alucinante ¿quién jodidos soy?
No quiero olvidarme, por enésima vez, de que mi valor no está en un premio. No está en que públicamente todos mis colegas y coetáneos reconozcan en colectivo que soy mejor que todos, más analítica, mejor estratega, más creativa, más chispuda.
Estoy convencida de que llevar una vida que le agrada a Dios y ganarse premios no son antagonistas una de la otra, pueden convivir perfectamente. ¿Pero qué pasa el día que no me gano el premio? ¿Dejo de sentir que valgo mucho? ¿Empiezo a pensar que mis esfuerzos fueron en vano?
En ese momento empiezo a pensar dos cosas:
1. Que no estoy haciendo lo que Dios quiere y por eso, obviamente, no estoy ganando premios.
2. Se me viene la autoestima al piso. No soy tan buena, ni tan creativa, ni tan estratega. Quizá esta profesión no es para mi.
Voy con la gente que me conoce, (mi trabajo y a mi) y me contradicen. Me hacen ver que los premios son la manera en que las personas reconocen mi trabajo pero que no tienen nada que ver con la forma en que Dios reconoce mi trabajo. El Señor no está en contra de los premios pero sí está en contra de que pongamos todas nuestras esperanzas en ellos, todas nuestras fuerzas y toda nuestra fe.
Poco a poco voy reconociendo mejor la voz de Dios y lo que hace en mi vida. Hace poco escribí esto en mi cuaderno: hay que orar más de lo que brainstormeamos. Y me pegó duro. No me dice que renuncie y me dedique a otra cosa, que deje de tener opinión propia o que deje de trabajar en los premios. Me pide que le dedique más tiempo a orar que a pensar.
Entiendo perfectamente que es muy difícil no convertir a los premios en ídolos, no tomarse personal las cosas que te hacen la persona que sos: el trabajo, los amigos, las cosas que me gustan, las que no, mi hija, mi familia e incluso una pareja. Las cosas y la gente que me importan son lo que me mueve pero es precisamente allí donde entra la fe: en dejar de estresarse por las cosas más importantes y entregárselas a Dios.
Puedo decir tranquila, que hago todos los esfuerzos cuando trabajo, que saco la tarea y que quiero crecer más, pero que sin importar el resultado, estoy segura de que estoy agradando a Dios, porque pongo mis fuerzas en Él. Si algo puede rescatarme no es un premio, es Dios.
Es allí cuando al fin lo pude ver, cuando le quitó ese blur que tenía mi camino.
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Bien pronto se han apartado del camino que les mandé seguir, y se han fabricado un ídolo de metal fundido.
Deuteronomio 9:12
Por mi parte, muy poco me preocupa que me juzguen ustedes o cualquier tribunal humano; es más, ni siquiera me juzgo a mí mismo.
1 Corintios 4:3
Y ahora, ¿qué te pide el Señor tu Dios? Simplemente que le temas y andes en todos sus caminos, que lo ames y le sirvas con todo tu corazón y con toda tu alma, y que cumplas los mandamientos y los preceptos que hoy te manda cumplir, para que te vaya bien.
Deuteronomio 10:12-13
martes, 18 de mayo de 2010
Isabel
Yo me acuerdo de cuando todavía no venías, de cuando ya intuíamos nuestras coincidentes sonrisas, de cuando no te había visto, cuando te conocía sólo en blanco y negro.
Suenan las canciones que cantaba mientras todavía no venías, y te oigo gritar en el silencio. Me acuerdo de la primerísima vez que te vi y que prometí amarte para siempre. Me acuerdo de cuando me agarraba de esas canciones para esperarte llena de nervios, con la expectativa galopante. Tuve miedo. Tuve angustia. Tuve fe. Y te esperé llena de soles y de lluvia y de noches sin dormir.
Hoy... se acumulan lagrimitas disfrazadas de besos. "Mis ojitos" decís. Y tenés razón miamor, tus ojitos. Te prometo algo: los amé sin haberlos visto, y para siempre los amé.
Suenan las canciones que cantaba mientras todavía no venías, y te oigo gritar en el silencio. Me acuerdo de la primerísima vez que te vi y que prometí amarte para siempre. Me acuerdo de cuando me agarraba de esas canciones para esperarte llena de nervios, con la expectativa galopante. Tuve miedo. Tuve angustia. Tuve fe. Y te esperé llena de soles y de lluvia y de noches sin dormir.
Hoy... se acumulan lagrimitas disfrazadas de besos. "Mis ojitos" decís. Y tenés razón miamor, tus ojitos. Te prometo algo: los amé sin haberlos visto, y para siempre los amé.
jueves, 13 de mayo de 2010
Duele más no poder decir que te duele
Lloraba. Había perdido más que cualquier otro allí. Le dolía más, porque amaba más.
Los otros no podían entenderlo. Asociaban sus lágrimas con un melodrama barato mientras ella pedía con furia que le dejaran llorar. No tenía porqué pedir licencia para gritar de desasosiego; el luto te permite desbocar tus emociones, sin tiempo, sin protocolo. La conducta apropiada es llorar, tirarse al suelo, refunfuñar.
- "Hay que atender a la gente" le decía con ira su hermano.
- "Dejáme" balbuceaba con la cara empapada.
Nunca entenderé esa falsa vergüenza de sentir dolor. Tu madre ha muerto, ESTÁ BIEN QUE QUIERAS GRITAR DE DOLOR.
Los otros no podían entenderlo. Asociaban sus lágrimas con un melodrama barato mientras ella pedía con furia que le dejaran llorar. No tenía porqué pedir licencia para gritar de desasosiego; el luto te permite desbocar tus emociones, sin tiempo, sin protocolo. La conducta apropiada es llorar, tirarse al suelo, refunfuñar.
- "Hay que atender a la gente" le decía con ira su hermano.
- "Dejáme" balbuceaba con la cara empapada.
Nunca entenderé esa falsa vergüenza de sentir dolor. Tu madre ha muerto, ESTÁ BIEN QUE QUIERAS GRITAR DE DOLOR.
Se me retorció la tripa dentro. Sufrí. No por lo que había en el ataúd sino por quien quedaba afuera. Sufrí cuando no la dejaban darle rienda suelta a su corazón. Nadie allí está hecho de piedra, todos conocemos el duelo, el dolor, la frustración, el desvelo. ¿Porqué esconderlo? ¿Porqué fingir que no existe, que no lo siente? No lo entiendo y preciso jamás consentirlo.
No huyás del dolor. Its there for a reason.
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