No sabría si enojarme después de llorar por vos.
No sabría si felicitarme por finalmente enfrentar esta frustración
No sabría si quisiera, de verdad, olvidarme de todo una vez por todas.
No sabría decir si todavía tengo esperanza.
En otra vida mi respuesta no sería más certera.
Probablemente te habría seguido hasta el fin del mundo,
amandote y odiándote en la misma medida, cantando y re escribiendo canciones
que se identificaran con mi Cupido bipolar.
Un día cualquiera te escapaste, el mundo se enteró
con tanta pena me vió horrorizada y humillada.
He llevado esta herida punzante cubierta con una mínima curita
disfrazado el olor moribundo con el aroma delicioso
que nuestra preciosa consecuencia nos dejó.
Te he soñado en pesadillas y no he conseguido escapar de ti.
Me he rehusado a cantarte, a veces con tal de no decir tu nombre.
Tu fantasma hizo casa en mi casa pero ya descubrí donde se esconde.
Decile, por favor, que tiene que cuidarse porque voy en camino a aplastarle
a hacerle desaparecer.