Ando con un agobio en el bolsillo
no pesa, no estorba
pero crece y se alimenta de miedo.
Habré de preparme
-entrenar como para una maratón-
para cuando sea grande y crezca
para cuando sepa que estoy repleta de miedos
y quiera comerme
desaparecerme.
Voy a darle pelea
resistiré a su aflicción
mi buena cara consumirá su mal tiempo
y esperaré la cosecha.
Si el agobio se prepara para atacar
debe ser
que una bendición está cerca.
Dejate venir con todo,
que con Todo te voy a contestar.