martes, 26 de agosto de 2008

Mordaza


Palabras se retuercen, moribundas y dolientes en todo el pavimento. Ha sido un silencio quien las arolló. Sin piedad, sin miedo, sin ver hacia atrás. Quedaron desnudas, frías y con miedo, quizá alguno más sensato decida rescatarlas en un blog o en un mensaje de texto; qué frialdad sigo pensando. En lugar de un beso o una caricia, un emoticon. Vicario del amor, este ordenador.
No dejan de darme pena las palabras fallecidas.

Insomnio, música, tabaco prohibido y prematuro hacen fila para hacerme extrañar ese sostener la mano con la intención de sostener el corazón, estas palabras que tan cortas y tan mudas quedaron, despechadas quizá.

El silencio es tan eterno que a veces no quiero darle más tiempo de vida. Un deseo mío habría sido decir siempre lo que no estaba de más. Te quiero.
Titila el silencio y te extraño.

martes, 19 de agosto de 2008

Creo que ya entendí

No es adicción a la crisis eso que nos hace unirnos a las personas equivocadas. No es adicción al estrés la razón por la que optamos estar con esa persona que no nos hace bien. Algunos le llaman codependecia pero yo le digo conformismo.
El asunto es que a veces nos conformamos porque no pensamos que lo que nuestro corazón anhela (morado de nostalgia) va a llegar alguna vez.

Puede ser que perdemos la esperanza en nuestro propio cuento de hadas o perdimos nuestra esperanza en Dios. Empezamos a llenarnos de ese miedo mediático (que es infundido por los medios) y la presión de que estamos "solos" y que tenemos que apresurarnos a conocer al indicado antes de que todo salga mal, o peor.

Yo sigo sosteniendo lo que dije desde un principio, hace falta querer estar solteros (no solos) o sea, que nos guste estar solteros para encontrar a esa persona vagando por el mundo. Hay que pedirsela a Dios.

Una vez escuche algo que me encantó: el que es infeliz soltero, será igual de infeliz casado.
La felicidad no se obtiene en una persona sino en algo más grande, más sobrenatural. En Dios.
Después, viene todo lo demás.

Jamás he dicho que sea una cosa fácil. Ser paciente se me hace más difícil que cocinar panqueques y bien sé que las dos cosas las he intentado muchas veces sin resultados ni mejoría visible.

Mientras tanto, acá estoy, viviendo y con la praxis como lei motiv, esperando a que te aparezcas por algún lado.
Estoy bien y estoy tranquila, pero no deja de sostener ese sobresalto mi corazón.

Para esta entrada está genial la canción de Alberto Plaza, Milagro de Abril.

miércoles, 13 de agosto de 2008

¿Estas conmigo?

Hay cosas que llevan consigo como embarradas otras cosas menos evidentes. Unos compases, otras particulas de olor, algunos lugares que siempre me llevan hacia ti.
Puede que ese “ti” siempre sea bien distinto. No concibo aquel amor de “fuiste el único o fuiste el primero” no entiendo como los primeros le restan el mérito a quien después de tantos golpes volvió a confiar y decidió a pesar de los pesares, a volver a amar.

Talvez no comprendo bien qué es la vida o es que acaso he ido aprendiendo a vivirla, ahora si, a vivirla bien.

Puede ser que entiendo mejor que no hace falta tanta cosa para vivir, que no es necesario ser un erudito o millonario para poder vivir, y vivir bien.
He comprendido mejor que tomar tantas decisiones se nos hace difícil cuando en realidad debieran ser mucho más fáciles si siguiéramos las pautas que en realidad debemos tomar. Tanto desgaste entre si es correcto o no, si es incluyente, si es ofensivo en lugar de decidirnos por la opción que elegiría Dios.

Cada día siento que necesito más cosas, más dinero, más educación pero jamás aplaudiría al que se rasca la panza todo el día porque eso tampoco es vivir.

Vivir ahora, lo resumo de esta manera, es estar con quienes quiero estar. Estar con quienes daría la vida por estar, estar con quienes extrañaría toda la vida poder estar.

Estar con los que hacen mas bonito mi vivir, sin dinero, sin educación, sin títulos, sin apariencias.

lunes, 11 de agosto de 2008

Mi Guernica

Quisiera ser como Miró o Picasso para poder pintar lo que pienso sin parecer una sin vergüenza.

Quisiera hablar latín para que sonara tan culta y pulcra mi idea en lugar de tan humana.

Quisiera tener un premio nobel para que se respetaran mis sentidos como patrimonios sociales.

Quisiera ser valiente para que no me importaran todas esas cosas.

Quisiera tener talento para poderlo escribir aquí.