Hay cosas que llevan consigo como embarradas otras cosas menos evidentes. Unos compases, otras particulas de olor, algunos lugares que siempre me llevan hacia ti.
Puede que ese “ti” siempre sea bien distinto. No concibo aquel amor de “fuiste el único o fuiste el primero” no entiendo como los primeros le restan el mérito a quien después de tantos golpes volvió a confiar y decidió a pesar de los pesares, a volver a amar.
Talvez no comprendo bien qué es la vida o es que acaso he ido aprendiendo a vivirla, ahora si, a vivirla bien.
Puede ser que entiendo mejor que no hace falta tanta cosa para vivir, que no es necesario ser un erudito o millonario para poder vivir, y vivir bien.
He comprendido mejor que tomar tantas decisiones se nos hace difícil cuando en realidad debieran ser mucho más fáciles si siguiéramos las pautas que en realidad debemos tomar. Tanto desgaste entre si es correcto o no, si es incluyente, si es ofensivo en lugar de decidirnos por la opción que elegiría Dios.
Cada día siento que necesito más cosas, más dinero, más educación pero jamás aplaudiría al que se rasca la panza todo el día porque eso tampoco es vivir.
Vivir ahora, lo resumo de esta manera, es estar con quienes quiero estar. Estar con quienes daría la vida por estar, estar con quienes extrañaría toda la vida poder estar.
Estar con los que hacen mas bonito mi vivir, sin dinero, sin educación, sin títulos, sin apariencias.
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