No es adicción a la crisis eso que nos hace unirnos a las personas equivocadas. No es adicción al estrés la razón por la que optamos estar con esa persona que no nos hace bien. Algunos le llaman codependecia pero yo le digo conformismo.
El asunto es que a veces nos conformamos porque no pensamos que lo que nuestro corazón anhela (morado de nostalgia) va a llegar alguna vez.
Puede ser que perdemos la esperanza en nuestro propio cuento de hadas o perdimos nuestra esperanza en Dios. Empezamos a llenarnos de ese miedo mediático (que es infundido por los medios) y la presión de que estamos "solos" y que tenemos que apresurarnos a conocer al indicado antes de que todo salga mal, o peor.
Yo sigo sosteniendo lo que dije desde un principio, hace falta querer estar solteros (no solos) o sea, que nos guste estar solteros para encontrar a esa persona vagando por el mundo. Hay que pedirsela a Dios.
Una vez escuche algo que me encantó: el que es infeliz soltero, será igual de infeliz casado.
La felicidad no se obtiene en una persona sino en algo más grande, más sobrenatural. En Dios.
Después, viene todo lo demás.
Jamás he dicho que sea una cosa fácil. Ser paciente se me hace más difícil que cocinar panqueques y bien sé que las dos cosas las he intentado muchas veces sin resultados ni mejoría visible.
Mientras tanto, acá estoy, viviendo y con la praxis como lei motiv, esperando a que te aparezcas por algún lado.
Estoy bien y estoy tranquila, pero no deja de sostener ese sobresalto mi corazón.
Para esta entrada está genial la canción de Alberto Plaza, Milagro de Abril.
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