viernes, 18 de febrero de 2011

el oficio de desaprender

Lo olvidé.
Tanto, que ya ni me acuerdo
por dónde empezar a recordarme.
El truco de preguntarle a la gente de ti misma...

...nada.

Subí al autobus, sin equipaje
traté de recordar si cerré el cerrojo,
si las ventanas quedaron abiertas.
Nada.
El bus se alejó, tanto, tanto,
que olvidé.

Un día, normal,
de esos entre tantos,
desperté con el botín a mis pies, en mi cama;
todo lo mío había vuelto
pero ya no estaba en la misma sucursal.
Una nota confesaba
"falta más."

Y yo que no me acuerdo qué falta...

Si algo cumplí fue olvidar.

Según yo,
nada.

miércoles, 16 de febrero de 2011

Roma

Las palabras perfectas: inseguras
ante la furia de nuestro silencio.
Tenemos lo que falta, lo que queda, lo que existe.

Décadas y
estamos,
estás.

En esta selva de gente
nada se pierde y
Todo es un todo cuando está completo.

Roma es tu vida
y todos mis caminos parecen llegar allí.

jueves, 10 de febrero de 2011

Encontrarte

Afuera, con tu sonrisa como rompevientos,
dos abrazos, tres besos.
Un cómoestas sincero y circunstancial, ya sabés cómo estoy.
Sí, y mucho.

Dentro de tu montaña,
durmiendo o contándome historias.
O por teléfono,
en tu voz,
en la mañana ebrio de sueño, confundidos, amargos y contentos.
diálogos que se vuelven nuestros
y ya de nadie.

En la oscuridad,
en tu sombra,
en nuestros libros sin leer,
en el cansancio,
en los morados,
en la maravilla de sonreirte con las manos.

El ejercicio de soltarte
solo tiene remedio si vuelves.
Vuelve.

lunes, 7 de febrero de 2011

Mi cuchitril filosófico

La logia de la RAE del 61 contempla el escenario de mi ventana; comparte estación con Deepak Chopra que espera en silencio que alguien le hable sobre Jesús. Irónicamente a su lado, reposando bajo el sol, una biblia, traducción de las américas, llena de recortes de periódicos, la noticia de Assange, el derrame de petróleo de BP, entre otras cosas menos famosas e igual de interesantes; anotaciones existencialistas. Su dueño se ha ido y yo la he adoptado. Una rockola del siglo 21 le acompaña en silencio, nadie ha querido encenderle una canción. Un vaho de Victoria Secret púrpura y corazones, prometiendo magias de amor, en colección especial. Economistas gringos comparten la mesa con Juan José Millás y sus articuentos, vuelven la vista para hacer espacio a 12 mujeres impecables, traídas desde un planeta donde las madres solteras tienen hijos triunfadores. Mi cerebro envuelto en un cuadernito de 5x5 pulgadas, neuronas en tinta de todos los colores. Un elefante luminoso, que a veces, a las 4 de la mañana todavía está encendido, contemplándome. Dos regalos que son dos marcos de fotos, de antes y de no-tan-antes, y le dan perspectiva al ahora. En la pared un dibujo: una casa, un avión, una flor.

Respirando, pensándote, yo.