Me despedí de ella sin llorar, sino riendo, cantando, haciendo colas interminables para ir al baño, siendo cómplices de cigarrillos mal encendidos. Me despedí de ella siendo amigas, escuchando lo que decía sin que yo dejara de hablar, con abrazos, con un "me encantó verte", y un "guardame mi cerveza", empapadas por la lluvia, desorientadas por el caos y el calor...
Soy dichosa: me despedí de ella viviendo.