Te he visto, en la imaginación.
Dijiste que nunca habías querido lastimarme.
Yo dije que nunca quise causar tanta decepción.
Contrario a la creencia popular, no fuiste tú.
-Ni yo.
Fuimos nosotros, la mezcla, la mezquindad.
Amalgama explosiva. Corrosivo con olor a chocolate.
Le dimos tiempo al veneno, lo dejamos actuar
hasta agotar las ganas de sobrevivir.
De consuelo, no me acuerdo de nada.
Me alivio contemplando la amistad de ahora,
creyendo que es la transformación definitiva
de lo que siempre debimos ser.
Desfachatez: no me arrepiento de nada.
Excepto por las huellas que ahora son tatuajes en ti.
Nunca quise lastimarte... ni dejarte con ese aire de decepción.
Te he visto en la imaginación.
Quebré, como a un vidrio de emergencia, el silencio;
-te pedí perdón
y quise liberarte de los errores del pasado
para que tu futuro jamás sea como ayer.
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