jueves, 13 de octubre de 2011

La maldición del "Bay-bino"

Yankees eliminado en la primera ronda de los playoffs de postemporada. Casi nadie lo podía creer. El gigante de Nueva York eliminado por el pequeño david, los Tigers de Detroit.
Lo pongo de esta manera: el sueldo de un jugador de los Yankees podría pagar la casi toda la planilla de los Tigers.

La Maldición

Para nadie es secreto la rivalidad centenaria entre Red Sox y Yankees. Y a todos nos pareció muy sospechoso que los Yankees dejaran ir un partido que ya estaba casi ganado. Algunos dirán que es la belleza del beisbol, que todo puede pasar. Otros, que los Yankees se dejaron ganar por Tampa Bay para eliminar a su archirival, los Red Sox.

Aquí viene la teoría de la maldición del "Bay-bino":
En la siguiente ronda de playoffs, Yankees se enfrentan a los Tigers de Detroit, que no son rival. O no aparentan. En el juego 3 de la eliminatoria, los Tigers derrotan a los Yankees. Y los Yankees, se van a casa eliminados por un equipo con mucha menos trayectoria y popularidad.


¿Es una maldición? ¿Volvió el boomerang que lanzaron los Yankees a Red Sox cuando dejaron escapar aquel partido con Tampa Bay? ¿Qué piensan ustedes?







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Repasando los Playoffs

Ultimo partido decisivo: Red Sox intenta ganar a los Orioles para ganar el comodín a postemporada. Tampa Bay quería lo mismo, pero no era tan fácil. No solo tenía que ganarle al gigante Yankee, también necesitaba tener suerte y que Red Sox perdiera.

Sucedió. En la séptima entrada, Yankees ganaba 8-1 a los Rays. En la novena entrada, ya estaban empatados. Le dieron la vuelta al partido y lo imposible no termina allí.

Mientras tanto, Red Sox también empataba con los Orioles, en extra innings. En un descuido de Boston, los Orioles anotan un home run. Pierden los Red Sox, pero no importa, todavía podrían clasificar, si Tampa Bay pierde contra los Yankees.

No había terminado de pasar la noticia en las pantallas de Florida, cuando los Rays anotan un home run. Ganan. Los Red Sox quedan eliminados.


viernes, 30 de septiembre de 2011

Hasta siempre, Chinita

Me despedí de ella sin llorar, sino riendo, cantando, haciendo colas interminables para ir al baño, siendo cómplices de cigarrillos mal encendidos. Me despedí de ella siendo amigas, escuchando lo que decía sin que yo dejara de hablar, con abrazos, con un "me encantó verte", y un "guardame mi cerveza", empapadas por la lluvia, desorientadas por el caos y el calor...

Soy dichosa: me despedí de ella viviendo.

viernes, 19 de agosto de 2011

53

Mi papá me enseñó a defenderme. A ser chispuda y no huevona. A hacer ceviche y que la comida con mucho picante, PICA.
Me enseñó a montar bicicleta, a manejar, a jugar futbol. Me enseñó el 80% de las palabras que sé, un larousse ilustrado es mi papá.

Cuando era pequeña, nos fuimos de vacaciones. Todos querían ir a la playa y yo a la piscina. Mi papá me llevó, pagó el ingreso para dos a un hotel con piscina y de regreso me compró unos ChocoMax. Siempre fue así. Especial.

Me enseñó a jugar ajedrez, póker, el juego aquel de las placas de los carros cuando vas en carretera. Me enseñó cómo es el baseball y veíamos los partidos cuando los narraba Abdón Rodríguez Zea.

Rescató un gato de la calle y lo llevó a la casa. Dijo que era para mi :D

Comimos yuca con chicharrón en el parque de Chiquimula, nos subimos a las montañas rusas en el IRTRA, casi naufragamos en una lancha regresando de Livingston, casi nos comen vivos los tábanos en El Estor.

Fui por primera vez a Disney y me regaló $10 para que gastara en lo que quisiera. Me los gasté todos en puras baratijas y dulces. Para uno de mis cumpleaños estuvimos en México y me compró un comic de la Chimoltrufia y un set de patitos mecánicos. Siempre entendió el valor de las cosas pequeñas.

Nunca me faltaron las aventuras, los dolores de cabeza, los chistes, los "qué aburridos estamos" antes de tu cumpleaños, las canciones compuestas especialmente para ti, la disciplina, los concursos de adivinar el nombre de la canción.

Nunca nos faltó tu amor.

Gracias Papi. Sos lo máximo. Te amo.

martes, 12 de julio de 2011

Charla

Me siento a charlar con mis fantasmas para preguntarles por qué no se han ido.

-¨No nos has echado fuera¨ me han dicho.

Los miro a los ojos con un "¡fuera!" entre dientes, pero no sé si puedo, o quiero.


Hay una nostalgia fastuosa que me invade. Mis fantasmas me ayudaron a crecer, a ser fuerte, a probarme a mi misma, a unirme más a mi familia, a ser una mejor yo.


Un "solo han sido solo vehículos, es a tu destino al que debes aferrarte¨ me convence, pero no me animo.


Una vez que echaste raíces es difícil desprenderse hasta de lo que duele, lo que ofende y lo que ofusca. El sentido de pertenencia y esa clase lealtad se vuelven cadenas poderosísimas.


Te han dado la llave para abrir la jaula, ser libre y lo dudas por pura nostalgia. Es allí cuando entiendo mejor las señales viejas de la carretera, y en lugar de echarles fuera con odio, les doy las gracias por sus servicios, les devuelvo el paraguas, el sombrero, abro la puerta.

Au revoir, fantasmas míos.

martes, 14 de junio de 2011

Animal

Un animal que hibernaba ha despertado. Se rasca las ganas de dormir, un fastidio y al mismo tiempo una fascinación. Salir de esa cueva, cómoda, lúcida, propia, hasta altruista: nadie quiere ver al animal enloquecido.
Se mueve y sostiene su torpeza, es la falta de costumbre, no sabe cómo actuar entre la maleza, entre los demás. Animal solitario que sobrevive sin ayuda no sabe ni siquiera cómo ayudar. Con la mirada dice: estoy aquí, con ustedes, contigo. El animal espera que su presencia sea suficiente evidencia para que se sepa que está aquí porque quiere, suficiente le es con soportar el magnetismo que proviene de su cueva que le llama, que le invoca como si en un culto secreto. Cree, con toda firmeza, que hablar demuestra menos y que es una suerte porque no sabe cómo. Sabe que está cerca de ser domesticado y sufre porque entiende, porque quiere. Salvaje se pregunta cómo ser dócil sin perder su esencia, cómo amar sin dejar la libertad. Hay cosas que deben dejarse, lugares que deben cambiar, la sabiduría de la vida irrumpe el corazón del más salvaje, no necesita explicarse solamente entenderse. Y el animal entiende y quiere.

lunes, 16 de mayo de 2011

Tiemblo

Siempre hablo de las zonas de confort. Y me jacto -entre líneas claro está- de lo mucho que he vivido fuera de ellas y atribuyo mis lecciones mejor aprendidas, a ese vivir tras la frontera.
De pronto caigo en la cuenta de que ya hice casa allí. Ya tengo cocina, una cama y una rutina. He convertido una revolución en una dictadura; un depredador en una presa, un enemigo en un aliado.

¿Y ahora qué? ¿Dónde está la salida de este búnker? ¿A dónde me mudo? Siento que vivir gitana se ha vuelto mi casa y ahora toca volver. Soy como una indocumentada que debe regresar a su patria: lo pierde todo, la patria y la residencia. Soy como el anciano que vuelve a la universidad a sacarse la licenciatura sintiendo que ya aprendió todo lo que debía y que está allí solo por trámite. Y aún así tiemblo de miedo.

Encendieron las incandescentes en mi corazón, ¿quién habría pensado que era tan iluminado? Busco las gafas oscuras y me espanto. No sabía que todo ese moho estaba allí. No sabía que había tanta basura.

Desesperada de ver tanto desorden, frustrada de que la manera de seguir para adelante sea volver, asustada de que el peso del tiempo solamente aplaste y no sane. Porque es eso: el tiempo no sana, solo esconde. Para sanar necesito una clase de medicina, una clase de reposo, una clase de terapia. Y tiemblo, siempre le he tenido miedo al remedio sobre la herida.

Empaco todo y voy. Ya no soy gitana.

lunes, 2 de mayo de 2011

Mar

Viendo al mar
el olor
la furia
el instinto como la marea
pide zambullirse pero no sabe si quiere.
Es el mar, ¿porqué tantas preguntas?

Nadie le pide algo al mar.
Ruge como quiere
destruye lo que quiere
alimenta lo que le da la gana.
Siempre el respeto, nunca el miedo
¿Dónde trazar la frontera?

Te veo mar
y entiendo tu fuerza
tu calma
tu ritmo
tu paz
todo lo que vive dentro.
Es tu sal, es tu desvelo.

Segura de que estás, mar.
Tengo que confesar
que hasta que me invites a nadar
a remar
a naufragar
iré mar adentro.

Sé que sos mar
no sé si soy sal.

miércoles, 6 de abril de 2011

Valiente

La fuerza de las cosas que soñamos y la avalancha de las cosas que son realidad. A ninguna habría de temerle, ni por grande ni por evidente.

Atreverse a soñar es otra clase de valentía, a la que el atreverse a vivir debería sentirle algo de celos, porque vivir es inevitable. Luchar contra la adversidad resulta necesario y a veces, el camino único. Echar para delante es obligatorio mientras que soñar sigue siendo opcional.

Aunque duela, aunque sea para tontos, aunque ciega, habré de soñar, a modo de revolución contra la rutina. A modo de protesta contra una realidad que todavía no me convence.

Y afuera, suena una voz cantante un the best is yet to come. Y le creo.