miércoles, 6 de abril de 2011

Valiente

La fuerza de las cosas que soñamos y la avalancha de las cosas que son realidad. A ninguna habría de temerle, ni por grande ni por evidente.

Atreverse a soñar es otra clase de valentía, a la que el atreverse a vivir debería sentirle algo de celos, porque vivir es inevitable. Luchar contra la adversidad resulta necesario y a veces, el camino único. Echar para delante es obligatorio mientras que soñar sigue siendo opcional.

Aunque duela, aunque sea para tontos, aunque ciega, habré de soñar, a modo de revolución contra la rutina. A modo de protesta contra una realidad que todavía no me convence.

Y afuera, suena una voz cantante un the best is yet to come. Y le creo.

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