viernes, 19 de agosto de 2011

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Mi papá me enseñó a defenderme. A ser chispuda y no huevona. A hacer ceviche y que la comida con mucho picante, PICA.
Me enseñó a montar bicicleta, a manejar, a jugar futbol. Me enseñó el 80% de las palabras que sé, un larousse ilustrado es mi papá.

Cuando era pequeña, nos fuimos de vacaciones. Todos querían ir a la playa y yo a la piscina. Mi papá me llevó, pagó el ingreso para dos a un hotel con piscina y de regreso me compró unos ChocoMax. Siempre fue así. Especial.

Me enseñó a jugar ajedrez, póker, el juego aquel de las placas de los carros cuando vas en carretera. Me enseñó cómo es el baseball y veíamos los partidos cuando los narraba Abdón Rodríguez Zea.

Rescató un gato de la calle y lo llevó a la casa. Dijo que era para mi :D

Comimos yuca con chicharrón en el parque de Chiquimula, nos subimos a las montañas rusas en el IRTRA, casi naufragamos en una lancha regresando de Livingston, casi nos comen vivos los tábanos en El Estor.

Fui por primera vez a Disney y me regaló $10 para que gastara en lo que quisiera. Me los gasté todos en puras baratijas y dulces. Para uno de mis cumpleaños estuvimos en México y me compró un comic de la Chimoltrufia y un set de patitos mecánicos. Siempre entendió el valor de las cosas pequeñas.

Nunca me faltaron las aventuras, los dolores de cabeza, los chistes, los "qué aburridos estamos" antes de tu cumpleaños, las canciones compuestas especialmente para ti, la disciplina, los concursos de adivinar el nombre de la canción.

Nunca nos faltó tu amor.

Gracias Papi. Sos lo máximo. Te amo.

2 comentarios:

Wilhem Gonzalez dijo...

Preciosas letras que dan honor a un padre que con pequeños detalles forjo una gran mujer...!

Desiree dijo...

Muchas gracias Wilhem!