lunes, 21 de mayo de 2007

Si tuviera un ícono lo pondría aquí

Carcajada. Tengo el título antes que la entrada. Ridículas. Así resultan mis decisiones ultimamente. Oportuno. El viento huracanado lo movió todo para bien.

Carcajada ridícula y oportuna. Me hacía falta sentirme así. Falta entender que no necesito el control sobre todo y que por fin puedo decir qué es lo que quiero.

Finalmente tras muy poca reflexión he decidido cambiarle el rumbo a los pasos o cambiarle pasos al rumbo; lo mismo da. Entender que es lo que quiero mientras que mi rutina es absolutamente diferente a esa meta que tanto necesito alcanzar.

Carcajada ridícula e inoportuna. Tenía que venir siempre algún capricho insatisfecho para mezclarse entre tanta risa. Debía ser así para entender esta lección.

No quiero un policía, no quiero otro papá, no quiero un super héroe, no quiero un príncipe azul; solamente quiero compartir mi vida (en algún momento cuando se le plazca al camino encontrarse con otro, no tan fuera de tiempo como este presente).

Recomendación de soundtrack para esta entrada: Contigo, Joaquín Sabina.

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