Es difícil escribir las cosas que no tenés que escribir. Dar una vuelta al mundo, arrepentirse de decir adiós o de ni siquiera haber dicho hola. No me gusta aceptar que me arrepiento. No me arrepiento jamás.
De repente, veo algunas sonrisas y efectivamente me arrepiento de no haber dicho que "si" hace muchos años, hace muchas veces. Un par de chicos me ven desde sus increíbles fotografías con cara de "te lo perdiste, soy lo máximo ahora". A mi, a la que jamás les vió ese potencial o los cambió por otras cosas o personas.
Me topo con una foto que me quebranta por completo, una que me vuelve los pies a la tierra. Regreso, borro, continúo, vuelvo a borrar. Cómo quisiera no estar encerrada en esta burbuja.
Si, burbuja. Esférica, encerrada, iluminada y desproporcionadamente incorrecta. Estos ángulos extraños no me dejan ver la realidad. Siempre estuvo clara la mecánica y lo raro es que me siento engañada... ¿Porqué?
Ya me cansé de esta rutina tan vacía, fulana de nadie como cantan por allí. Ya me cansé de soñar todo el día con amores imposibles, con impasses definitorios.
No quiero supeditar mi existencia a un "talvez mañana me sonría la ironía de tus caprichos".
Te lo creo todo, hasta que el lodo derrumba mis pasos. Me hastío de esta mugre absoluta.
No hay comentarios:
Publicar un comentario