Un silencio, dos sonrisas y la amargura que entra por la puerta.
Quizá escribir sin pensarlo dos veces sea lo mismo que jugar ruleta rusa. O no.
Ayer tuve mi primer episodio de insomnio. Refugié mi confusión en HBO, Sisterhood of Traveling Pants, y luego, el silencio de la madrugada. Es increible lo silencioso que se convierte todo a esa hora. No hay luz, no hay ruido, no hay nada bueno en la TV.
El internet y mis libros en la mesa de noche, están sobrevalorados.
Me quedo a oscuras tratando de encontrarle sentido a todo. El insomnio es como una droga. Sentís que estas pensando en algo más profundo y probablemente son filosofías baratas y gastadas.
En estos tiempos egoístas y mezquinos, no queda más que refugiarse en lo estéril de una madrugada a solas y oscuras. Esperando, velando, la llegada de otro día repleto de pesadillas de mal gusto.
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