Un animal que hibernaba ha despertado. Se rasca las ganas de dormir, un fastidio y al mismo tiempo una fascinación. Salir de esa cueva, cómoda, lúcida, propia, hasta altruista: nadie quiere ver al animal enloquecido.
Se mueve y sostiene su torpeza, es la falta de costumbre, no sabe cómo actuar entre la maleza, entre los demás. Animal solitario que sobrevive sin ayuda no sabe ni siquiera cómo ayudar. Con la mirada dice: estoy aquí, con ustedes, contigo. El animal espera que su presencia sea suficiente evidencia para que se sepa que está aquí porque quiere, suficiente le es con soportar el magnetismo que proviene de su cueva que le llama, que le invoca como si en un culto secreto. Cree, con toda firmeza, que hablar demuestra menos y que es una suerte porque no sabe cómo. Sabe que está cerca de ser domesticado y sufre porque entiende, porque quiere. Salvaje se pregunta cómo ser dócil sin perder su esencia, cómo amar sin dejar la libertad. Hay cosas que deben dejarse, lugares que deben cambiar, la sabiduría de la vida irrumpe el corazón del más salvaje, no necesita explicarse solamente entenderse. Y el animal entiende y quiere.
martes, 14 de junio de 2011
lunes, 16 de mayo de 2011
Tiemblo
Siempre hablo de las zonas de confort. Y me jacto -entre líneas claro está- de lo mucho que he vivido fuera de ellas y atribuyo mis lecciones mejor aprendidas, a ese vivir tras la frontera.
De pronto caigo en la cuenta de que ya hice casa allí. Ya tengo cocina, una cama y una rutina. He convertido una revolución en una dictadura; un depredador en una presa, un enemigo en un aliado.
¿Y ahora qué? ¿Dónde está la salida de este búnker? ¿A dónde me mudo? Siento que vivir gitana se ha vuelto mi casa y ahora toca volver. Soy como una indocumentada que debe regresar a su patria: lo pierde todo, la patria y la residencia. Soy como el anciano que vuelve a la universidad a sacarse la licenciatura sintiendo que ya aprendió todo lo que debía y que está allí solo por trámite. Y aún así tiemblo de miedo.
Encendieron las incandescentes en mi corazón, ¿quién habría pensado que era tan iluminado? Busco las gafas oscuras y me espanto. No sabía que todo ese moho estaba allí. No sabía que había tanta basura.
Desesperada de ver tanto desorden, frustrada de que la manera de seguir para adelante sea volver, asustada de que el peso del tiempo solamente aplaste y no sane. Porque es eso: el tiempo no sana, solo esconde. Para sanar necesito una clase de medicina, una clase de reposo, una clase de terapia. Y tiemblo, siempre le he tenido miedo al remedio sobre la herida.
Empaco todo y voy. Ya no soy gitana.
De pronto caigo en la cuenta de que ya hice casa allí. Ya tengo cocina, una cama y una rutina. He convertido una revolución en una dictadura; un depredador en una presa, un enemigo en un aliado.
¿Y ahora qué? ¿Dónde está la salida de este búnker? ¿A dónde me mudo? Siento que vivir gitana se ha vuelto mi casa y ahora toca volver. Soy como una indocumentada que debe regresar a su patria: lo pierde todo, la patria y la residencia. Soy como el anciano que vuelve a la universidad a sacarse la licenciatura sintiendo que ya aprendió todo lo que debía y que está allí solo por trámite. Y aún así tiemblo de miedo.
Encendieron las incandescentes en mi corazón, ¿quién habría pensado que era tan iluminado? Busco las gafas oscuras y me espanto. No sabía que todo ese moho estaba allí. No sabía que había tanta basura.
Desesperada de ver tanto desorden, frustrada de que la manera de seguir para adelante sea volver, asustada de que el peso del tiempo solamente aplaste y no sane. Porque es eso: el tiempo no sana, solo esconde. Para sanar necesito una clase de medicina, una clase de reposo, una clase de terapia. Y tiemblo, siempre le he tenido miedo al remedio sobre la herida.
Empaco todo y voy. Ya no soy gitana.
lunes, 2 de mayo de 2011
Mar
Viendo al mar
el olor
la furia
el instinto como la marea
pide zambullirse pero no sabe si quiere.
Es el mar, ¿porqué tantas preguntas?
Nadie le pide algo al mar.
Ruge como quiere
destruye lo que quiere
alimenta lo que le da la gana.
Siempre el respeto, nunca el miedo
¿Dónde trazar la frontera?
Te veo mar
y entiendo tu fuerza
tu calma
tu ritmo
tu paz
todo lo que vive dentro.
Es tu sal, es tu desvelo.
Segura de que estás, mar.
Tengo que confesar
que hasta que me invites a nadar
a remar
a naufragar
iré mar adentro.
Sé que sos mar
no sé si soy sal.
el olor
la furia
el instinto como la marea
pide zambullirse pero no sabe si quiere.
Es el mar, ¿porqué tantas preguntas?
Nadie le pide algo al mar.
Ruge como quiere
destruye lo que quiere
alimenta lo que le da la gana.
Siempre el respeto, nunca el miedo
¿Dónde trazar la frontera?
Te veo mar
y entiendo tu fuerza
tu calma
tu ritmo
tu paz
todo lo que vive dentro.
Es tu sal, es tu desvelo.
Segura de que estás, mar.
Tengo que confesar
que hasta que me invites a nadar
a remar
a naufragar
iré mar adentro.
Sé que sos mar
no sé si soy sal.
miércoles, 6 de abril de 2011
Valiente
La fuerza de las cosas que soñamos y la avalancha de las cosas que son realidad. A ninguna habría de temerle, ni por grande ni por evidente.
Atreverse a soñar es otra clase de valentía, a la que el atreverse a vivir debería sentirle algo de celos, porque vivir es inevitable. Luchar contra la adversidad resulta necesario y a veces, el camino único. Echar para delante es obligatorio mientras que soñar sigue siendo opcional.
Aunque duela, aunque sea para tontos, aunque ciega, habré de soñar, a modo de revolución contra la rutina. A modo de protesta contra una realidad que todavía no me convence.
Y afuera, suena una voz cantante un the best is yet to come. Y le creo.
Atreverse a soñar es otra clase de valentía, a la que el atreverse a vivir debería sentirle algo de celos, porque vivir es inevitable. Luchar contra la adversidad resulta necesario y a veces, el camino único. Echar para delante es obligatorio mientras que soñar sigue siendo opcional.
Aunque duela, aunque sea para tontos, aunque ciega, habré de soñar, a modo de revolución contra la rutina. A modo de protesta contra una realidad que todavía no me convence.
Y afuera, suena una voz cantante un the best is yet to come. Y le creo.
viernes, 1 de abril de 2011
silencio manifesto
No sabría si quedarme callada también por carta. Escribirte un silencio, para que entiendas mi mirada. Hay algo dentro de mi que calla, que grita silencios. Mi modo de protesta pacífica. Mi especie de retraimiento. Mi escapatoria.
Mi forma de decirte todo lo que jamás me he atrevido a decir, ni siquiera en voz baja a mi misma. No quiero decírselo a nadie, no quiero callárselo a nadie.
Quiero... mi corazón de vuelta. Sano como te lo entregué. Y te amo. Callada, sin gestos, en silencio, sin batallas. Te amo así, a secas. A destiempo, casi sin escapatoria. Quiero mi vida de vuelta, completa como cuando llegaste. Sigo en silencio, usando lágrimas como sílabas y tú entendiendo casi nada. Quiero correr, lejos. Quiero volver, pronto.
Y vas a quedarte callado, diciendo que no quieres perderme con tus abrazos. Usando tu respiración como prosas y yo entendiendo casi nada. Quiero devolver la certeza a tu vida, como cuando llegué a ella. Y me amas, a secas. Cuando sonríes y no dices nada, o balbuceas que es lo mismo. Cuando me entiendes y no lo dices, y cuestionas y examinas y tu silencio. Quiero devolverte tu corazón, sereno como cuando nos encontramos. Quiero que escapes, lejos. Quiero que vuelvas, pronto.
Mi forma de decirte todo lo que jamás me he atrevido a decir, ni siquiera en voz baja a mi misma. No quiero decírselo a nadie, no quiero callárselo a nadie.
Quiero... mi corazón de vuelta. Sano como te lo entregué. Y te amo. Callada, sin gestos, en silencio, sin batallas. Te amo así, a secas. A destiempo, casi sin escapatoria. Quiero mi vida de vuelta, completa como cuando llegaste. Sigo en silencio, usando lágrimas como sílabas y tú entendiendo casi nada. Quiero correr, lejos. Quiero volver, pronto.
Y vas a quedarte callado, diciendo que no quieres perderme con tus abrazos. Usando tu respiración como prosas y yo entendiendo casi nada. Quiero devolver la certeza a tu vida, como cuando llegué a ella. Y me amas, a secas. Cuando sonríes y no dices nada, o balbuceas que es lo mismo. Cuando me entiendes y no lo dices, y cuestionas y examinas y tu silencio. Quiero devolverte tu corazón, sereno como cuando nos encontramos. Quiero que escapes, lejos. Quiero que vuelvas, pronto.
miércoles, 2 de marzo de 2011
El combate
Ando con un agobio en el bolsillo
no pesa, no estorba
pero crece y se alimenta de miedo.
Habré de preparme
-entrenar como para una maratón-
para cuando sea grande y crezca
para cuando sepa que estoy repleta de miedos
y quiera comerme
desaparecerme.
Voy a darle pelea
resistiré a su aflicción
mi buena cara consumirá su mal tiempo
y esperaré la cosecha.
Si el agobio se prepara para atacar
debe ser
que una bendición está cerca.
Dejate venir con todo,
que con Todo te voy a contestar.
no pesa, no estorba
pero crece y se alimenta de miedo.
Habré de preparme
-entrenar como para una maratón-
para cuando sea grande y crezca
para cuando sepa que estoy repleta de miedos
y quiera comerme
desaparecerme.
Voy a darle pelea
resistiré a su aflicción
mi buena cara consumirá su mal tiempo
y esperaré la cosecha.
Si el agobio se prepara para atacar
debe ser
que una bendición está cerca.
Dejate venir con todo,
que con Todo te voy a contestar.
viernes, 18 de febrero de 2011
el oficio de desaprender
Lo olvidé.
Tanto, que ya ni me acuerdo
por dónde empezar a recordarme.
El truco de preguntarle a la gente de ti misma...
...nada.
Subí al autobus, sin equipaje
traté de recordar si cerré el cerrojo,
si las ventanas quedaron abiertas.
Nada.
El bus se alejó, tanto, tanto,
que olvidé.
Un día, normal,
de esos entre tantos,
desperté con el botín a mis pies, en mi cama;
todo lo mío había vuelto
pero ya no estaba en la misma sucursal.
Una nota confesaba
"falta más."
Y yo que no me acuerdo qué falta...
Si algo cumplí fue olvidar.
Según yo,
nada.
Tanto, que ya ni me acuerdo
por dónde empezar a recordarme.
El truco de preguntarle a la gente de ti misma...
...nada.
Subí al autobus, sin equipaje
traté de recordar si cerré el cerrojo,
si las ventanas quedaron abiertas.
Nada.
El bus se alejó, tanto, tanto,
que olvidé.
Un día, normal,
de esos entre tantos,
desperté con el botín a mis pies, en mi cama;
todo lo mío había vuelto
pero ya no estaba en la misma sucursal.
Una nota confesaba
"falta más."
Y yo que no me acuerdo qué falta...
Si algo cumplí fue olvidar.
Según yo,
nada.
miércoles, 16 de febrero de 2011
Roma
Las palabras perfectas: inseguras
ante la furia de nuestro silencio.
Tenemos lo que falta, lo que queda, lo que existe.
Décadas y
estamos,
estás.
En esta selva de gente
nada se pierde y
Todo es un todo cuando está completo.
Roma es tu vida
y todos mis caminos parecen llegar allí.
ante la furia de nuestro silencio.
Tenemos lo que falta, lo que queda, lo que existe.
Décadas y
estamos,
estás.
En esta selva de gente
nada se pierde y
Todo es un todo cuando está completo.
Roma es tu vida
y todos mis caminos parecen llegar allí.
jueves, 10 de febrero de 2011
Encontrarte
Afuera, con tu sonrisa como rompevientos,
dos abrazos, tres besos.
Un cómoestas sincero y circunstancial, ya sabés cómo estoy.
Sí, y mucho.
Dentro de tu montaña,
durmiendo o contándome historias.
O por teléfono,
en tu voz,
en la mañana ebrio de sueño, confundidos, amargos y contentos.
diálogos que se vuelven nuestros
y ya de nadie.
En la oscuridad,
en tu sombra,
en nuestros libros sin leer,
en el cansancio,
en los morados,
en la maravilla de sonreirte con las manos.
El ejercicio de soltarte
solo tiene remedio si vuelves.
Vuelve.
dos abrazos, tres besos.
Un cómoestas sincero y circunstancial, ya sabés cómo estoy.
Sí, y mucho.
Dentro de tu montaña,
durmiendo o contándome historias.
O por teléfono,
en tu voz,
en la mañana ebrio de sueño, confundidos, amargos y contentos.
diálogos que se vuelven nuestros
y ya de nadie.
En la oscuridad,
en tu sombra,
en nuestros libros sin leer,
en el cansancio,
en los morados,
en la maravilla de sonreirte con las manos.
El ejercicio de soltarte
solo tiene remedio si vuelves.
Vuelve.
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