lunes, 16 de mayo de 2011

Tiemblo

Siempre hablo de las zonas de confort. Y me jacto -entre líneas claro está- de lo mucho que he vivido fuera de ellas y atribuyo mis lecciones mejor aprendidas, a ese vivir tras la frontera.
De pronto caigo en la cuenta de que ya hice casa allí. Ya tengo cocina, una cama y una rutina. He convertido una revolución en una dictadura; un depredador en una presa, un enemigo en un aliado.

¿Y ahora qué? ¿Dónde está la salida de este búnker? ¿A dónde me mudo? Siento que vivir gitana se ha vuelto mi casa y ahora toca volver. Soy como una indocumentada que debe regresar a su patria: lo pierde todo, la patria y la residencia. Soy como el anciano que vuelve a la universidad a sacarse la licenciatura sintiendo que ya aprendió todo lo que debía y que está allí solo por trámite. Y aún así tiemblo de miedo.

Encendieron las incandescentes en mi corazón, ¿quién habría pensado que era tan iluminado? Busco las gafas oscuras y me espanto. No sabía que todo ese moho estaba allí. No sabía que había tanta basura.

Desesperada de ver tanto desorden, frustrada de que la manera de seguir para adelante sea volver, asustada de que el peso del tiempo solamente aplaste y no sane. Porque es eso: el tiempo no sana, solo esconde. Para sanar necesito una clase de medicina, una clase de reposo, una clase de terapia. Y tiemblo, siempre le he tenido miedo al remedio sobre la herida.

Empaco todo y voy. Ya no soy gitana.

lunes, 2 de mayo de 2011

Mar

Viendo al mar
el olor
la furia
el instinto como la marea
pide zambullirse pero no sabe si quiere.
Es el mar, ¿porqué tantas preguntas?

Nadie le pide algo al mar.
Ruge como quiere
destruye lo que quiere
alimenta lo que le da la gana.
Siempre el respeto, nunca el miedo
¿Dónde trazar la frontera?

Te veo mar
y entiendo tu fuerza
tu calma
tu ritmo
tu paz
todo lo que vive dentro.
Es tu sal, es tu desvelo.

Segura de que estás, mar.
Tengo que confesar
que hasta que me invites a nadar
a remar
a naufragar
iré mar adentro.

Sé que sos mar
no sé si soy sal.

miércoles, 6 de abril de 2011

Valiente

La fuerza de las cosas que soñamos y la avalancha de las cosas que son realidad. A ninguna habría de temerle, ni por grande ni por evidente.

Atreverse a soñar es otra clase de valentía, a la que el atreverse a vivir debería sentirle algo de celos, porque vivir es inevitable. Luchar contra la adversidad resulta necesario y a veces, el camino único. Echar para delante es obligatorio mientras que soñar sigue siendo opcional.

Aunque duela, aunque sea para tontos, aunque ciega, habré de soñar, a modo de revolución contra la rutina. A modo de protesta contra una realidad que todavía no me convence.

Y afuera, suena una voz cantante un the best is yet to come. Y le creo.

viernes, 1 de abril de 2011

silencio manifesto

No sabría si quedarme callada también por carta. Escribirte un silencio, para que entiendas mi mirada. Hay algo dentro de mi que calla, que grita silencios. Mi modo de protesta pacífica. Mi especie de retraimiento. Mi escapatoria.
Mi forma de decirte todo lo que jamás me he atrevido a decir, ni siquiera en voz baja a mi misma. No quiero decírselo a nadie, no quiero callárselo a nadie.

Quiero... mi corazón de vuelta. Sano como te lo entregué. Y te amo. Callada, sin gestos, en silencio, sin batallas. Te amo así, a secas. A destiempo, casi sin escapatoria. Quiero mi vida de vuelta, completa como cuando llegaste. Sigo en silencio, usando lágrimas como sílabas y tú entendiendo casi nada. Quiero correr, lejos. Quiero volver, pronto.

Y vas a quedarte callado, diciendo que no quieres perderme con tus abrazos. Usando tu respiración como prosas y yo entendiendo casi nada. Quiero devolver la certeza a tu vida, como cuando llegué a ella. Y me amas, a secas. Cuando sonríes y no dices nada, o balbuceas que es lo mismo. Cuando me entiendes y no lo dices, y cuestionas y examinas y tu silencio. Quiero devolverte tu corazón, sereno como cuando nos encontramos. Quiero que escapes, lejos. Quiero que vuelvas, pronto.

miércoles, 2 de marzo de 2011

El combate

Ando con un agobio en el bolsillo
no pesa, no estorba
pero crece y se alimenta de miedo.

Habré de preparme
-entrenar como para una maratón-
para cuando sea grande y crezca
para cuando sepa que estoy repleta de miedos
y quiera comerme
desaparecerme.

Voy a darle pelea
resistiré a su aflicción
mi buena cara consumirá su mal tiempo
y esperaré la cosecha.

Si el agobio se prepara para atacar
debe ser
que una bendición está cerca.

Dejate venir con todo,
que con Todo te voy a contestar.

viernes, 18 de febrero de 2011

el oficio de desaprender

Lo olvidé.
Tanto, que ya ni me acuerdo
por dónde empezar a recordarme.
El truco de preguntarle a la gente de ti misma...

...nada.

Subí al autobus, sin equipaje
traté de recordar si cerré el cerrojo,
si las ventanas quedaron abiertas.
Nada.
El bus se alejó, tanto, tanto,
que olvidé.

Un día, normal,
de esos entre tantos,
desperté con el botín a mis pies, en mi cama;
todo lo mío había vuelto
pero ya no estaba en la misma sucursal.
Una nota confesaba
"falta más."

Y yo que no me acuerdo qué falta...

Si algo cumplí fue olvidar.

Según yo,
nada.

miércoles, 16 de febrero de 2011

Roma

Las palabras perfectas: inseguras
ante la furia de nuestro silencio.
Tenemos lo que falta, lo que queda, lo que existe.

Décadas y
estamos,
estás.

En esta selva de gente
nada se pierde y
Todo es un todo cuando está completo.

Roma es tu vida
y todos mis caminos parecen llegar allí.

jueves, 10 de febrero de 2011

Encontrarte

Afuera, con tu sonrisa como rompevientos,
dos abrazos, tres besos.
Un cómoestas sincero y circunstancial, ya sabés cómo estoy.
Sí, y mucho.

Dentro de tu montaña,
durmiendo o contándome historias.
O por teléfono,
en tu voz,
en la mañana ebrio de sueño, confundidos, amargos y contentos.
diálogos que se vuelven nuestros
y ya de nadie.

En la oscuridad,
en tu sombra,
en nuestros libros sin leer,
en el cansancio,
en los morados,
en la maravilla de sonreirte con las manos.

El ejercicio de soltarte
solo tiene remedio si vuelves.
Vuelve.

lunes, 7 de febrero de 2011

Mi cuchitril filosófico

La logia de la RAE del 61 contempla el escenario de mi ventana; comparte estación con Deepak Chopra que espera en silencio que alguien le hable sobre Jesús. Irónicamente a su lado, reposando bajo el sol, una biblia, traducción de las américas, llena de recortes de periódicos, la noticia de Assange, el derrame de petróleo de BP, entre otras cosas menos famosas e igual de interesantes; anotaciones existencialistas. Su dueño se ha ido y yo la he adoptado. Una rockola del siglo 21 le acompaña en silencio, nadie ha querido encenderle una canción. Un vaho de Victoria Secret púrpura y corazones, prometiendo magias de amor, en colección especial. Economistas gringos comparten la mesa con Juan José Millás y sus articuentos, vuelven la vista para hacer espacio a 12 mujeres impecables, traídas desde un planeta donde las madres solteras tienen hijos triunfadores. Mi cerebro envuelto en un cuadernito de 5x5 pulgadas, neuronas en tinta de todos los colores. Un elefante luminoso, que a veces, a las 4 de la mañana todavía está encendido, contemplándome. Dos regalos que son dos marcos de fotos, de antes y de no-tan-antes, y le dan perspectiva al ahora. En la pared un dibujo: una casa, un avión, una flor.

Respirando, pensándote, yo.