¿Si todo tiene algo de veneno aplica decir que todo tiene algo de antídoto?
Hace mucho que estoy convencida de que la idea de la relativismo está sobrevalorada, que se ha vuelto la excusa perfecta para no usar la conciencia.
Ya sé que hablar de amor y de conciencia y de respeto resulta en que me estereotipen como "tradicional" y por tanto aburrida y retrógrada.
Es una pena que haya gente que crea que ser "liberal" y "progresista" signifique tener que renunciar al amor, al respeto y a la libertad de conciencia.
¿La libertad de qué? Si. Libertad de conciencia.
Todos la tenemos y la usamos (y hemos usado) como se nos dé la gana. Sigo apoyando eso, que cada quien haga lo que mejor le parezca. Pero toda tolerancia debe tener límites porque si no tiene límites, ya no se llama tolerancia, se llama complacencia. ¿Y no es la complacencia el enemigo íntimo de lo progresista?
Para tener límites buscamos en nuestra conciencia hasta dónde podemos aguantar. Pero ¿porqué en la conciencia? Fácil.
Todas las acciones deben pasar primero por un "control de calidad". En algún lugar dentro de nosotros, decidimos si algo está bien o está mal. Esa es la conciencia.
No creo que todo tiene algo de antídoto... creo que a toda circunstancia le podemos sacar mucho provecho, pero a veces las circunstancias son innecesarias. A ver, me explico: Jugando con fuego, incendié mi casa y me quemé todo el cuerpo. Estuve meses en el hospital y esa experiencia me ayudó a llevarme mejor con mi mamá, porque la necesité mucho.
De una situación espantosa, le sacaste provecho. Pero bien podías haberlo conseguido de otra manera, sin necesidad de quemarte todo el cuerpo. Lo importante es tener bien claros los objetivos personales, pero ese ya es tema aparte.
Y pasa lo mismo con el veneno, todos tenemos esa capacidad de envenenar las cosas que están a nuestro alrededor y de eso, hay que tener mucho cuidado, porque necesitamos de todo y de todos. Lo que envenenamos alrededor nuestro, lo envenenamos en nosotros mismos.