Si digo que es un poema de amor a la muerte, pienso que le falta romanticismo.
Si es un poema de despecho, le hace falta rencor.
Si me quedo callada y lo contemplo... logro concebir la muerte.
Sólo logro concebir la muerte
de Alfonso Huerta.
Solo logro concebir la muerte
cuando imagino:
una risa que se diluye en ecos decrecientes;
un abrazo que se escurre al primer roce;
un perro que olfatea su correa de paseo en espera de su amo;
un bus que se aleja dejándome con la maleta en la mano.
Solo entonces me aflijo y te llamo
por cada nombre y apellido
y la falta de respuesta me hace entender
que vos y yo
somos un pasado que no puede repetirse
y solo entonces logro concebir la muerte
y la enorme severidad
de la marcha irreversible del tiempo.
Si es un poema de despecho, le hace falta rencor.
Si me quedo callada y lo contemplo... logro concebir la muerte.
Sólo logro concebir la muerte
de Alfonso Huerta.
Solo logro concebir la muerte
cuando imagino:
una risa que se diluye en ecos decrecientes;
un abrazo que se escurre al primer roce;
un perro que olfatea su correa de paseo en espera de su amo;
un bus que se aleja dejándome con la maleta en la mano.
Solo entonces me aflijo y te llamo
por cada nombre y apellido
y la falta de respuesta me hace entender
que vos y yo
somos un pasado que no puede repetirse
y solo entonces logro concebir la muerte
y la enorme severidad
de la marcha irreversible del tiempo.
3 comentarios:
Muchas gracias por la publicidad, un abrazo
No, no es una poema de amor a la muerte. Es un poema de perplejidad ante la muerte: la tristeza siempre me viene a destiempo y necesito presencias palpables para la despedida (y el duelo).
Estoy de acuerdo con lo que decís Alfonso. Me suele suceder lo mismo.
Mi parte favorita es "un bus que se aleja dejándome con la maleta en la mano". Poderosísimo.
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