martes, 16 de junio de 2009

En medio del afán por el diccionario



Aparezco con unas palabras y quiero domesticarlas,
meterlas en una cajita, con rejas y agujeros, para ser su dueña.
Se me escapan las indóciles e indomables
mientras otras más leales se echan a mi lado y comen de mi mano.

Aunque caprichosas, dejan de ser un fin en sí mismas
el Amor va notando que su alma no son cuatro letras
que si respira no es por el acento, que si ama no es por conjugación.
el Amor vive aunque sea sin vocabulario y sin gramática.

Cuando escribo de nostalgia y de miedo no reparo en diptongos
porque las palabras, por muy bellas, no son las cosas.
Definen pero no existen.

Si me dedico a existir en lugar de definir,
si me dedico a vivir en lugar de etiquetar,
quizá encuentre en mi camino una palabra que defina
algo que valga la pena recordar.

1 comentario:

lagaba dijo...

me gusta como escribis... lo podrias publicar en facebook en pages o en notes :D