viernes, 22 de mayo de 2009

Errante y Extraño

Iba Errante, buscándose a sí misma.
No fue sino hasta muchos días después, que sin bañarse, hambrienta y sin haber hablado con nadie, se dió cuenta que era un error andar tan ensimismada.
No era sólo por el sacrificio de dejarse llevar entre sus pensamientos aturdidos, también se había dado cuenta que desde hace mucho, caminaba en círculos.
Eso pasa cuando no levantás la cabeza para ver alrededor.

Un Extraño, lo era en ese momento, se acercó a la Errante y le preguntó si algo le sucedía. La Errante asustada, lo ignoró... pero la pregunta le caló hasta los huesos. ¿Y si no me pasa nada?
Se le heló la sangre y preguntó ¿Y si me pasara de todo? Ahora, por fin, ¿me pasa todo?

El Extraño no supo contestar y contestó todo, por si acaso algo le servía. La Errante tomó su camino, cantó sin miedo y hasta se reía.

Llovió todo el camino y ella siguió sin notarlo. Durmió como si no durmiera y al despertarse dió gracias a Dios por los favores recibidos.

A la Errante no le gusta llorar y no le gusta sufrir... quizá si se quedara en un sólo sitio no sufriría tanto.

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