jueves, 25 de febrero de 2010

Velum

Compelled to touch that untamable veil, used to disguise an untouchable reality, an undesirable fantasy.
I would run from it if my memory wasn't to betray me, raised in all -nostalgic- arms.

Freedom costs something. Being able to choose between that irreverent and slightly dark smile and the road ahead gives me a taste of immortality unknown, never to glorify myself.

Freedom is not free. Cost has been paid... and I'm still standing facing the invisible veil, that tastes like nothing but promises everything. Promises, ever- bottom-lurking secrets, like the one thing Id love but I'm too afraid to ask: would you really be there for me at the end of it?

Silence reigns. I'm not that naive to be misunderstood.
Or to misunderstand.

Rotund. Grave. Serene. "This is not your stop" "You don't work for them you work for Me" "I will always have you".

I breathe the veil for one last time and it reeks. Both my feet are on the ground. All my senses aware, all my trials overcome.

Beautiful voice. Beautiful truth that it speaks of.

Good bye, Veil.

sábado, 20 de febrero de 2010

Medio tiempo

Es ahora que voy sintiendo la carga tan pesada. Mis palabras se han quedado mudas, reemplazadas por un agotamiento insospechado, inagotable. Hay cosas en mi que no funcionan como antes, ¿cómo no habría de ser así?

Un silencio tétrico se apodera de mí, de todo lo que se quiebra alrededor, de todas las cosas que salen mal, de todo lo que sigue saliendose de los planes, riéndose a carcajadas de la tonta rutina, que siempre la agarran desprevenida.

Escucho todo lo que no me están diciendo y entiendo las razones por las que sucede.
Soy yo.
Lo sé.

Dame tiempo... necesito un momento para recuperarme.






----

domingo, 14 de febrero de 2010

sí.

hace falta cerrar los ojos para ver, porque hay ciegos que confían enteramente cuando no tienen otra opción y hay cuerdos que tampoco quieren ver.

yo quisiera sentarme a contemplarte para siempre, a sabiendas de que todo está bien, de que los míos están bien.
sueño con descansar un día... con atravesar el umbral de paz perfecta que promete ese algo en mi interior que sigue buscando incendiar el mundo entero.

seguiré diciendo que sí, porque me consta que un sí, aunque más difícil, trae muchísimo más consigo, que un simple "no" que siempre se me hizo fácil.

viernes, 12 de febrero de 2010

momentumcliché

te quiero, te quiero bien.
te quiero porque me encantaría desafiar mi paciencia contigo.
te quiero porque quiero quedarme callada cuando hay que gritar.
te quiero porque cierro los ojos y te dejo llevarme a donde sea.
te quiero porque no me importa que estés en silencio, te oigo igual.

te quiero porque me ves... a mi. Y no a mis fantasmas.

miércoles, 10 de febrero de 2010

iniciación

Yo ya me adelanté... te espero lejos. Error amateur. Un token del inicio de algo que es nada todavía. Me siguen tus ojos, te sigue mi mirada. Cerca... más cerca... demasiado cerca. Alejáte, estás muy cerca y es muy pronto.
Te recorro con la mirada, te persigo con el pensamiento, nos hablamos temas inventados para separar la distancia que se acorta en las muñecas. Llevo algo tuyo que ahora es mío... es muy pronto para ser los dos dueños de la misma cosa. Digo que sí por no darle la vuelta. Es obvio que no me das miedo, que no me canso de hacer el recorrido filosófico de tus bienes intelectuales. No me canso de gustarte.

Me detengo... y disfruto, gota a gota, de lo posible y de lo ambiguo.

miércoles, 3 de febrero de 2010

Carta abierta

La idea era describir cada trapo sucio en esa hoja de papel para después romperla, quemarla, deshacerla. Nunca más vería la luz del día.

El correo sin destinatario no tiene gracia. Se le quedaron mudas las ganas de decir algo, porque sabía perfectamente que jamás habría de leerlo. Fue el momento preciso para decidir no acobardarse y meter la carta en el buzón. Pero antes había que escribirla.

Pensó que no le alcanzaría el espacio, ahora que el envío era inminente.
Nada de eso. Fue más difícil aún. Incomprensible realmente, porque las ganas de decir algo, cualquier cosa, no se saciaban tan fácilmente.

Reflexionó durante horas, salió a caminar, canto clichés y absurdas insinuaciones sin éxito: el papel seguía en blanco.

Al cabo de un rato, en medio del silencio, tomo el papel, lápiz y apuntó con puño fuerte y letra poco clara: Te dejo mis silencios, porque todo lo que he dicho, de nada sirve ya.

miércoles, 27 de enero de 2010

Cuento de lo que pasó algún día

Ibas caminando, desprevenido. Nadie podía advertirte que ibas a encontrarte con ella. La viste a los ojos y se te iluminó algo dentro, algo que mantuviste en negación pero que guardaste por si algún día esto llegaba a pasar.

Sus ojos te ven. Y esa sonrisa. Dejaría de ser perfecta si fuera perfecta. Quieres decir algo, cualquier cosa. Ella se abalanza sobre ti, dándote un enorme abrazo. Su pelo tapa tu cara, maravilloso olor a paraíso. Besa tus mejillas como si fuera la cosa mas habitual del mundo. ¿Acaso no ha notado que la has despreciado eficazmente durante todos estos años?

Habla. Esa capacidad para decir tantas cosas con tanta facilidad en una lengua que no es suya, en un espacio que no le pertenece, a mi, que tanto la he odiado. Lo nota. Pregunta si todo está bien, lo hace con severidad, me molesta. Tanto, que quiero pedirle que se quede conmigo para siempre.

Un par de preguntas, otro par de respuestas. La sonrisa habla por ella. De verdad está feliz de verte. Te pide que se vean de nuevo, con franca ilusión. Tu te resistes mientras quisieras pedirle que sea tuya para siempre.

Obligas a tu mente a volver a aquel espacio oscuro que habías reservado para ella. Aquel viejo baúl mal oliente que tiene todos sus defectos y que no hace mucha mella ahora que estas embriagado de su voz y de su olor.

Es irritante la forma en que se mueve, en que se ríe, en que consigue hacerte reír, en que da pequeños brinquitos explicándote las cosas para las que no encuentra palabras. Y el acento cítrico para las que sí se sabe.

Vas soltando un poco, quieres probar más de ella y por un momento, piensas que ella también quiere probar más de ti. Toma tu mano, sientes un anillo, lo ves, haces la forzosa pregunta. Ella responde lo inexcusable y es justo cuando sucede. No habías notado cuán alto te había llevado, ni cuán bajo tendrías que caer.

Sabías que algún día pasaría. La habías odiado tanto con tal de evitarlo pero tu ingenuidad es demasiado obvia que se te olvidó la lección mas importante: para saber odiar hay que saber querer.

lunes, 11 de enero de 2010

Amusement parks are a must at any age.

All the kids are little brave people. They tried even the scary rides and not once cried or complained. We got them ice cream -huge cones for everyone- meaning all the moms ate more than one (me included, managed to eat 2 cones in less than 10 minutes, my very own personal record. I know, not impressive, but still managed to gulp 600 very cold, strawberry flavored calories, almost at once).

Isabel woke up at 3am this morning crying and asking for cookies. I blame the reminiscence of all the delicious food smells at the park.

At last but not least, I proudly let you know that we did not fight at all. This is a huge achievement for my family. It was probably due to the cold season and very loud music at the place. Oh, and maybe because we were so busy waving at the kids while riding tiny airplanes or incredibly slow -and tiny shaped- go karts.







It is a truth, universally acknowledged, that when a person feels dizzy at carousels he/she has gotten too old for them.

miércoles, 6 de enero de 2010

Even chickens cross the road

This road Ive been on before. I stood on the side, waiting for the parade to show up, waiting for some signal to tell me to ride the bus that was coming. Bus came and went without me, must have missed the sign. Took the silence as a negative instead of asking whether it was OK to fill that void.
Staring at each other, waiting... for something, but nothing kept happening. We both started to walk just because it felt alright to do something, anything. Finally, we drove apart. The road was never crossed and our friendship grew ever bolder. It still feels as a loss, since neither wanted so.
Somehow, I don't feel it was the wisest decision, even if it turned out ok.
In a new road, I feel wiser today, trying not to be less than a chicken this time, facing that inevitable silence, unavoidable stare, in the very narrow distance in between.