miércoles, 4 de febrero de 2009

La tiranía del Facebook

Hace casi una semana decidí ayunar pero no de comida que eso es más fácil. Este es un ayuno virtual: 1 semana entera sin Facebook.

Se me hizo difícil y no lo conseguí completamente. Facebook inunda mi cuenta de correo con mails que me tagearon en una foto, que comentaron en otra, que alguien escribió en mi muro, que hay cientos de solteros esperando por mi. Todos, incentivos (los solteros sólo a veces).

Mañana se cumple la semana y vi todos los correos que me mandó el tirano. Todos.
Acepté a un amigo y entré dos veces más para asegurarme de la fecha de cumpleaños de una amiga que resultó siendo una estúpida excusa porque ni siquiera la llamé para felicitarla.

Me rehúso a seguir viviendo a través del Facebook aunque me sirva de conexión con el mundo. Siempre digo que me gusta usarlo porque mantengo contacto con mis amigos que viven fuera, que no son pocos. Otra mentira. Sí, si son muchos los amigos fuera pero quienes más postean son los amigos de cerca. Me entero de todos los detalles de todo el mundo y no, no le voy a quitar el mérito de la información de primera mano y que en realidad si me acerca a mucha gente pero es momento de parar la obsesión.

Me propuse no entrar en una semana y tuve que hacer mucho esfuerzo que resultó siendo patético porque de todas maneras no conseguí ayunar totalmente.

Es un tremendo tirano. Si pueden, nunca abran una cuenta, el efecto que tiene es irreversible.

martes, 3 de febrero de 2009

Lírica de un día nublado

Recordarás otras estrellas, otros cielos
Hasta otras noches mas gratas recordaras
Y entre el constante ir y venir de los recuerdos
Te va empujando la marea por donde vas
¿a dónde irás para escaparte de ti misma
Qué blanca arena sanará tu corazón?
Yo sólo sé de oscuridades de lloviznas
Luego después de todo, siempre brilla el sol

Llovizna, Fernando Delgadillo

jueves, 29 de enero de 2009

El elefante

Ignoro el elefante que amenaza mi cordura.


Me cuesta decidirme si he invitado a la tristeza o se ha dejado venir intrusa. Parece intrusa pero no lo sé.

La nostalgia y la melancolía se asoman y me besan. Me besan hasta dejarme los huesos fríos y dolientes. Me abrazan hasta que grito que no puedo soportarlo más. Y no sé si le he invitado a venir por lo que no sé si debo echarle.


Un elefante grande y apestoso amenaza mi cordura.


Me cuesta no enfrascarme en los fantasmas y prejuicios. Luchar contra los recuerdos mas horribles que siguen guardados aquí. No sé cómo más decirlo, no sé cómo más luchar contra eso, no sé si ganarle la batalla significa no pelear.


Un elefante grande y apestoso amenaza mi frágil cordura.


Es horrible que estés muerto. Lo más horrible es que siempre me acuerdo.


Un elefante grande, apestoso y testarudo amenaza mi frágil e irracional cordura.

lunes, 26 de enero de 2009

Imaginá el potencial

Este video tiene mis raíces y mi filosofía. Me parece absolutamente reconfortante además de súper efectivo. 


sábado, 24 de enero de 2009

Otra canción

Hoy amanecí musical, parece que todas las canciones me tutearan. 


Una canción

Quisiera saber tu nombre
tu lugar, tu dirección
y si te han puesto teléfono, 
también tu numeración.
Te suplico que me avises
si me vienes a buscar,
no es porque te tenga miedo, 
sólo me quiero arreglar.

Te encontraré una mañana
dentro de mi habitación
y prepararás la cama
para dos...

Fito Páez, Canción Para Mi Muerte.

En esas de cuando ya no se habla del amor

Como estudiantes nos hacen memorizar lo inimaginable. Luego nos preparan para ser profesionales productivos. Pero se olvidan de lo más básico. Así es como entramos en el mundo: sin saber gestionar nuestra vida emocional. Y si bien el éxito no es la base de la felicidad, ésta sí es la base del éxito. Por el contrario, desde pequeños nos hacen creer que el mundo está lleno de gente malvada. Que no hay que confiar en los desconocidos. Que lo importante es ocuparse de uno mismo e ir tirando. Así, el miedo, la frustración y el resentimiento van pasándose de generación en generación, creando una cultura basada en la desconfianza, la resignación y la insatisfacción.

domingo, 4 de enero de 2009

En sus marcas... listos...¡fuera!

Estrenando año... voy con un párrafo de mi primer libro del 2009.

"Aunque no conocía el término en ese momento, me convertí en agnóstico, término acuñado en el siglo XIX por el científico T.H. Huxley para indicar a alguien que sencillamente no sabe si Dios existe o no. Hay toda clase de agnósticos, algunos llegan a esta posición tras un inmenso análisis de la evidencia pero para muchos otros es simplemente una postura cómoda para evitar considerar los argumentos que las incomodan de ambos bandos. Definitivamente, yo estaba en la segunda categoría. De hecho, mi afirmación de *no lo sé* iba más por el sentido de *no quiero saber*. Como un joven que crecía en un mundo lleno de tentaciones, era conveniente ignorar la necesidad de ser responsable ante cualquier autoridad espiritual más alta.Prácticaba un patrón de pensamiento y de conducta que el notable estudioso y escritor C.S. Lewis llamaba *ceguera deliberada*.
(Collins en ¿Cómo habla Dios? La Evidencia Científica de La Fé).