Ignoro el elefante que amenaza mi cordura.
Me cuesta decidirme si he invitado a la tristeza o se ha dejado venir intrusa. Parece intrusa pero no lo sé.
La nostalgia y la melancolía se asoman y me besan. Me besan hasta dejarme los huesos fríos y dolientes. Me abrazan hasta que grito que no puedo soportarlo más. Y no sé si le he invitado a venir por lo que no sé si debo echarle.
Un elefante grande y apestoso amenaza mi cordura.
Me cuesta no enfrascarme en los fantasmas y prejuicios. Luchar contra los recuerdos mas horribles que siguen guardados aquí. No sé cómo más decirlo, no sé cómo más luchar contra eso, no sé si ganarle la batalla significa no pelear.
Un elefante grande y apestoso amenaza mi frágil cordura.
Es horrible que estés muerto. Lo más horrible es que siempre me acuerdo.
Un elefante grande, apestoso y testarudo amenaza mi frágil e irracional cordura.
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