lunes, 4 de enero de 2010

Bailando con Dios

Se me secan los pies de estar parada tanto tiempo y acepto tu invitación para este baile. Me prometes todas las promesas que mi corazón estaba esperando mientras te sonríes diciendo mi nombre, sí, qué maravilla.

Dentro, una emoción que no quiere callarse. Vibra cada sueño a punto de ser realizado, cada llaga a punto de ser sanada y cada pie descalzo que toca el suelo y el inicio de este camino, que seguro será uno largo.

No tengo miedo aunque hayan tantas cosas inciertas, no me falta paz aunque no conozco casi nada. Estamos más cerca, yo de tí, Tu de mí, en una balada interminable. A veces canta de amor, otras de alegría, otras de las cosas normales nada más, pero siempre canta.

Empezamos la canción de nuevo, para redescubrir, mientras damos otra vuelta y me sonríes diciendo mi nombre, qué maravilla.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Hagamos juntos una canción...