A mi papá le gustan las cosas rápido.
Odia el tráfico, las colas, la lista de espera, los minutos en silencio. Los aborrece a tal punto, que su neurosis siempre le gana la batalla. Dos minutos es lo único que necesita para estallar: gritar, exigir, coaccionar, caminar de un lado a otro desesperado. En cualquier lugar, no importa dónde, con quién, nada. Siempre quiere ir más rápido que los demás. Llegar antes, irse antes, pasar antes.
Por eso, odia dejar que los demás hagan cualquier cosa antes que él. Es como una competencia inherente: ser el primero, ser mejor, ser más rápido, más pilas, más chispudo que todo los demás. Como si a los demás les importara eso.
A mi también me gustan las cosas rápido. Y sin mal modo. La del mal modo soy yo casi siempre. A veces me descubro en plena neurosis avergonzada de ver el mal rato que le estoy haciendo pasar a mi familia.
Un día conocí a Dios y la neurosis frenó. No fue por arte de magia. No me hice una xilca especial, ni prendí una velita a alguien en específico.
Un día, Dios puso en mi corazón esta pregunta:
¿Para qué querés ir más rápido?
Yo contesté: Para llegar al siguiente lugar.
El: ¿Y después? ¿Corres para llegar al siguiente?
Yo: Si.
Y la conversación siguió hasta llevarme a lo largo de muchos años de pura corredera. Dios preguntó:
¿Y cual es la meta, el destino final?
Yo no supe qué responder.
¿Hacia donde voy con tanta prisa, con tanto esfuerzo, con tanta rabia, con tanta neurosis, con tanto furor? ¿Después de correr y correr y correr, a donde hay que llegar?
Y es que no me había dado cuenta de que corría en vano, de un lado a otro como loca, corriendo por correr.
Por mi parte puedo decirles que ahora, sigo corriendo pero en dirección al Cielo. Ya el tráfico, las colas, la espera, ese maldito "mi tiempo vale oro" no tienen cabida, cuando la meta es alta y es clara.
Y así es como finalmente encontré paz, en medio de este trajín.
4 comentarios:
Me alegra que te hayas dado chance de reflexionar sobre tu destino final, y el mal modo lo hayas dejado atrás. Abrazos Duff!
está tan bonita tu historia que le hare un post en mi blog...para que lleguen a ver tu historia completa...
solo Dios nos puede dar esa paz, esa tranquilidad en medio de cualquier tormenta que estemos pasando...
Salu2...
:D
Yo me siento exactamente así muchas veces y justo este año decidí caminar con menos ansiedad. Me concentraré en el paisaje en lugar de pensar que debo cruzar a la siguiente cuadra. Qué cansado es pelear todo el tiempo verdad? Apenas unos días de aplicación y qué diferencia!! :)
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