En un verso de Andrés Calamaro derramo todo lo que quiero decir: "dame la mano y vení, que te enseño a perder".
Es fácil decirle eso a los amigos y a vos no puedo decirtelo. Debe ser que no somos amigos, pero yo te quiero como si lo fuéramos.
Y ya sé que hablar de tomarse de la mano y de cariño puede malinterpretarse pero no me importa porque mis intenciones no son deformes ni pretenden sacar provecho de la situación. Sencillamente quisiera poder estar para vos... darte la mano y acompañarte mientras luchás tus batallas, hasta cuando perdés.
Es tarde ya para el amor... estoy convencida y sé que está de más decirlo; pero jamás tarde para la amistad.
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