jueves, 13 de agosto de 2009

La niña que a veces apretaba los puños

Una niña, llevaba las manos transformadas en puños, cuidando el contenido como si se tratara de una tortolita muy pequeña que no quiere lastimar.
A paso rápido, buscaba un lugar donde guardarlo para que no se dañara, no se perdiera, no se le olvidara.

Distraída, como los niños suelen ser, olvidó lo que llevaba en las manos y se puso a ver las formas en las nubes, a abrazar un pato en medio del agua, a besar bichitos.

No entendió en qué momento empezó a sentirse mal, desolada. Hasta que se acordó de sus puños y de lo que traía guardado.

Si fuera adulta, se habría angustiado, pensando que lo había perdido. Pero no. Siendo niña, solamente tuvo que cerrar los puños y otra vez, esa resplandeciente promesa le calentaba ya las manos,

y el espíritu.

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