Cuántas cosas que aún no me decido si me gustan y aún no quiero empezar.
Cuántas cosas que no son mías pero que me gusta soñar.
No encuentro el verso que me lleve hacia donde debería estar, o no.
El camino veo llegar y quisiera aprovechar, pero a mi... me da lo mismo.
Y es que no me da igual pero todo es muy confuso por acá. Si acaso llegara a encontrarte escapando o quizá incluso soportando por un motivo alterno, que no culparía, tengo suficientes culpas propias que abordar, sería el equivalente a un atropello sin serlo nada.
Me rasco el cuello y me doy cuenta que la introducción en mi canción siempre suena confundida.
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