y en el inevitable dolor de crecer y hacerse grande.
Sigo escuchando una buena trova con el respeto
que escucharía hablar a Benedetti o a
Bryce Echenique, a pesar de los pesares.
Todavía me apetecen las cosas de antes
que ya jamás encontrarán lugar en esta vida
pero me tiembla el corazón al recordarme.
Todavía cierro los ojos y pido al Cielo
por lo posible de lo imposible,
me resuelva los dilemas para siempre.
Aún escribo cuando todo pasa. Aún escribo.
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