jueves, 29 de enero de 2009

El elefante

Ignoro el elefante que amenaza mi cordura.


Me cuesta decidirme si he invitado a la tristeza o se ha dejado venir intrusa. Parece intrusa pero no lo sé.

La nostalgia y la melancolía se asoman y me besan. Me besan hasta dejarme los huesos fríos y dolientes. Me abrazan hasta que grito que no puedo soportarlo más. Y no sé si le he invitado a venir por lo que no sé si debo echarle.


Un elefante grande y apestoso amenaza mi cordura.


Me cuesta no enfrascarme en los fantasmas y prejuicios. Luchar contra los recuerdos mas horribles que siguen guardados aquí. No sé cómo más decirlo, no sé cómo más luchar contra eso, no sé si ganarle la batalla significa no pelear.


Un elefante grande y apestoso amenaza mi frágil cordura.


Es horrible que estés muerto. Lo más horrible es que siempre me acuerdo.


Un elefante grande, apestoso y testarudo amenaza mi frágil e irracional cordura.

lunes, 26 de enero de 2009

Imaginá el potencial

Este video tiene mis raíces y mi filosofía. Me parece absolutamente reconfortante además de súper efectivo. 


sábado, 24 de enero de 2009

Otra canción

Hoy amanecí musical, parece que todas las canciones me tutearan. 


Una canción

Quisiera saber tu nombre
tu lugar, tu dirección
y si te han puesto teléfono, 
también tu numeración.
Te suplico que me avises
si me vienes a buscar,
no es porque te tenga miedo, 
sólo me quiero arreglar.

Te encontraré una mañana
dentro de mi habitación
y prepararás la cama
para dos...

Fito Páez, Canción Para Mi Muerte.

En esas de cuando ya no se habla del amor

Como estudiantes nos hacen memorizar lo inimaginable. Luego nos preparan para ser profesionales productivos. Pero se olvidan de lo más básico. Así es como entramos en el mundo: sin saber gestionar nuestra vida emocional. Y si bien el éxito no es la base de la felicidad, ésta sí es la base del éxito. Por el contrario, desde pequeños nos hacen creer que el mundo está lleno de gente malvada. Que no hay que confiar en los desconocidos. Que lo importante es ocuparse de uno mismo e ir tirando. Así, el miedo, la frustración y el resentimiento van pasándose de generación en generación, creando una cultura basada en la desconfianza, la resignación y la insatisfacción.

domingo, 4 de enero de 2009

En sus marcas... listos...¡fuera!

Estrenando año... voy con un párrafo de mi primer libro del 2009.

"Aunque no conocía el término en ese momento, me convertí en agnóstico, término acuñado en el siglo XIX por el científico T.H. Huxley para indicar a alguien que sencillamente no sabe si Dios existe o no. Hay toda clase de agnósticos, algunos llegan a esta posición tras un inmenso análisis de la evidencia pero para muchos otros es simplemente una postura cómoda para evitar considerar los argumentos que las incomodan de ambos bandos. Definitivamente, yo estaba en la segunda categoría. De hecho, mi afirmación de *no lo sé* iba más por el sentido de *no quiero saber*. Como un joven que crecía en un mundo lleno de tentaciones, era conveniente ignorar la necesidad de ser responsable ante cualquier autoridad espiritual más alta.Prácticaba un patrón de pensamiento y de conducta que el notable estudioso y escritor C.S. Lewis llamaba *ceguera deliberada*.
(Collins en ¿Cómo habla Dios? La Evidencia Científica de La Fé).

lunes, 1 de diciembre de 2008

Estoy enojada

Y me enoja aún mas no tener entradas "normales" en mi blog, ni felices.

Y me enoja más que eso, tener ganas de llorar.

Y me enoja todavía más este abismo de mierda en el que parece que no dejo de caer.





Resuena un eco muy quedo pero muy firme que dice que nada más parece un abismo, parece.

jueves, 27 de noviembre de 2008

Cronología utópica

Una frase de una canción y ya estas parado frente a mí sonriendo. Se me rebalsa la nostalgia, un sentimiento extraño se apodera de mí.
Froto mis ojos confundidos, cambiaste de forma, cambiaste de ser. Sigo creyendo en el amor, en Dios, en las cosas buenas, se me hace imposible extrañarte así.
Tu pelo, tu sonrisa, tu forma de ser se transforma frente a mi, ahora sos otro. Otro que dejé escapar, otro que nunca fue, dejando como huellas imborrables un espantoso “eso que pudo ser”.
Desvanecés nuevamente, empiezo a engañarme. Tus hombros mas anchos, mas morenos, tu sonrisa, tu soez manera de querer. Dos palabras, tu escape irremediable me atormenta. Me detengo. Un sorbo de café para dejar de ser auténticos y aparentar que esta historia no sucedió, aunque continúe galopando.

Vuela mi imaginación mientras todos esos rastros se vuelven invisibles. Una sonrisa que no conozco pero comprendo perfectamente, la calidez de coincidir: utopía que convierte todo ese pasado en su caricatura de mal gusto.

Un día, sentada frente al mar de mi vida me decido, a ser siempre feliz, sin ti o contigo.