sábado, 18 de febrero de 2012

Oficio



Quiero escribir.
No sé si quiero publicar.
Hablar con acentos de más, con oxímorones, con pecados gramaticales. Siempre me da escozor el disfraz de perfecta. Y sin quejarme de que no escribo, de que no publico. La diferencia es que rara vez ha sido en libros. Volver atrás es un ejercicio poco recomendado pero mi alter ego analista sigue preguntándome qué diablos hago en esa clínica imaginaria, preguntando dónde es que se deja tirado el equipaje.

Quiero escribir.
No sé si quiero que sean cartas de amor.
Ahora ya no escribo odas, escribo artículos. Estoy en un abismo entre el existencialismo de Paulo Cohelo y las cartas de Bryce Echenique. Nada de qué jactarse... hasta que me acuerdo de lo imposible: estoy hablando de amor. Y de eso sí puedo hablar, de lo humanamente imposible.

Quiero escribir.
No sé si quiero que lean.
Nada más quiero corresponder a ese instinto que no se larga, a esa gravedad que me gobierna. Tras la hoja en blanco, las palabras son mías y sé que estoy en mi patria, en mi casa.

Quiero escribir.
No hacer los frijoles.
Salir de la clínica imaginaria y que mi alter sea Simone de Beauvoir, narcisista otra vez imaginaria. Volver y ser yo otra vez, la que nunca descansa en ser una sola.

Quiero escribir.

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1 comentario:

LEPTONIANO dijo...

Desiree.
He leído los pensamientos que has escrito y me parecen bonitos.
Cuentas los instantes que capturas con un lenguaje sencillo y eso también me parece bueno. Aún así, en contra de toda espontaneidad de parte tuya, deseo exhortarte que cuando termines con tu inspiración o desahogo, te dediques a ponerle los acentos y las comas pertinentes, de esa forma los podremos leer mejor.