Intrusa en medio de tus letras. Entré, encendí las luces como en mi casa y espié cada rincón. Revisé tus versos y te imaginé usándolos, qué habrás hecho, con quién hablaste, qué pensabas, a quién besabas. Quizá es muy pretensioso creer que siempre viste mi cara en todos los reflejos de tu casa. A mi me gusta pensar que sí.
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