Nombres y apellidos como en el colegio, como en una lista. Es todo mas real cuando veo tu nombre allí grabado junto a esas dos fechas.
Pienso en tus huesos, en tu pelo, en el color de tu piel bajo tierra. Yo no le hablo a los gusanos, ni al mal olor, ni a una caja de madera: yo le hablo a tu corazón.
Y lloro. No por egoísta, como dicen por allí, sino de frustración. Por arrepentimiento. Por emoción.
Te dije: "nos faltaron tantas cosas y no quiero pecar, pero que no estés acá es una mierda. Y siempre te vamos a extrañar".
Necesité un abrazo o una carcajada y lo único que pude alcanzar fueron los restos más burdos y más fríos: el mármol, la grama, unas flores viejas y tu nombre y apellido.
1 comentario:
Un post melancolico. A tono con mis dias. Abrazo para ti.
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