infló ese globo con el último suspiro que le quedaba. temió que el fin estuviera tan próximo, había sido tan bonito. quiso decir algo más elocuente pero se conformó con celebrar un errático silencio y no volvió a escuchar esa canción; una verdadera lástima, con lo mucho que le gustaba.
era momento de abrirle los ojos a esa mentira que tenía ya varias noches de vivir. el corazón se le había enternecido en pocas horas pero al final, siempre le tocaba irse a dormir solo.
era mentira eso de que estaba preparado para todo. no estaba preparado para ganar. la vida le había pateado demasiadas veces que esta vez un beso estaba demasiado fuera de la norma. la expectativa continuaba mientras cada nervio de su piel se embriagaba en un frustrante y trágico "no pudo ser".
no tuvo miedo de andar con el corazón roto otra vez, una rutina excesivamente rutinaria, a la que ya le conocía hasta la última maña desde el primer pedestal.
"a encontrarte conveniente es lo que temo" fue lo primero que dijo aquella vez. "a encontrarme que te quiero es lo que no quiero. el terreno desconocido pica mas que un campo de espinas en el que se anda desde chico."
bien lo sabía: ganar es exhuberante para el que tiene la expectativa de perder.
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