Sería perfecto ser perfectos y no necesitar los tropezones para entender. Yo los necesito todo el tiempo. Sin tener realmente una necesidad de comprender algo nuevo, tropiezo. Torpe tropiezo.
Me levanto, limpio mis rodillas, hago un recuento de los daños y pido perdón. Es asquerosa esa inmundicia, esta humanidad. Una y otra vez ante la misma bifurcación optando por el camino incorrecto. No ha sido nuevo este error, es una cadena con llaga en mis tobillos, apresandome, obligandome a seguir igual.
Estoy cansada de lo mismo. Es difícil cambiar, es difícil.
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