Y tropezaste con mi blog. Has venido buscandome o no estarías aquí.
Te extraño. Lamento con todo mi ser admitirlo pero es así.
Me es imposible cambiar todas esas cosas. Todo lo imposible toca a la puerta, sonríe y desaparece. Siempre vos, entre todas esas cosas.
Aquí estás porque me buscabas... Si estas acá, a ver, decime: ¿Porqué desapareciste?
Siempre habrá algo pendiente entre vos y yo. Para eso, siempre tendremos el blog.
"...Hay abrazos absurdos , como cuando uno se encuentra por la calle con alguien de quien no recuerda el nombre y se ve envuelto en un océano de brazos y golpes de espalda bienintencionados, pero que no llevan sino a una incómoda perplejidad, y cuando él o ella , los que os han abrazado , doblan la esquina , la piel empieza a ponerse morada de nostalgia, como si ese simulacro de abrazo os hiciera echar de menos algo que no se sabe muy bien qué es pero duele..." Isabel Coixet, Los abrazos no son como los besos pero casi
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