viernes, 4 de noviembre de 2011

Luto

Lutos que son silencio. Y se guardan en cajones para que no estorben, pero pesan y la madera empieza a crujir, a lamentarse. Es la madera en lugar de mis huesos. Nadie quiere triturarse de tristeza.

Hay que seguir hay que seguir, susurra un insecto interior, que se llama igual que yo. "Hay que seguir"... veo de reojo el cajón que vibra al compás de mi sangre. No podré escapar por mucho tiempo.

El tren del tiempo, sin frenos, a toda velocidad, dispuesto a arrastrar lo que venga.
Tenés que subir... el luto en su cajón pesa demasiado. Hay que dejarlo... no puedo, es lo único que queda, hay que seguir, hay que seguir... el tren no espera.

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