
No es mío. Lo mío es otro, otra cosa, otro tiempo, otro lugar.
Lo mío es esto que tengo ahora, abrumadoramente precioso.
Altanera me acobardo. Hace falta ser valiente para enfrentar la verdad, aunque sepa a miel. No hay lugar para gallinas sentimentales, no hay lugar para esa maña clepto-pirómana. Crónica paso robando lo que no es mío para luego achicharrarlo hasta que ya no exista.
Sigo queriendo tomarme lo que no corresponde, sigo poniendo ataduras en mi corazón con tal de llevar esas etiquetas, aunque no tengan mi nombre, no sean para mi. Aun asi las quiero. ¿Porqué?
Hace falta dejar de ser cobardes, ¿Qué es sino cobardía, ese no querer enfrentarse con uno mismo?
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