Venís, sin venir porque ya no estas, y nos enseñás algo nuevo de la vida. Nos recordas y establecés lo efímero de nuestra existencia en este mundo y nos gritas a todo pulmón, todos los días que no hay tiempo, no hay tiempo.
Entonces, priorizás. Dejás tantas cosas a un lado habiendo descubierto que no somos mas que polvo y que tu suerte bien puede ser la mía. O la de los míos.
Todos los días me cuido más, pensando en el vacío que dejaste. No quisiera ahondar la herida con mi ausencia.
El arrepentimiento pesa, la conciencia sucumbe y aterriza en el miedo de encender las luces en la realidad y encontrarte muerto, ido.
Nos haces mucha falta y a pesar de los pesares, pretendo enseñarle a los míos a reir de nuevo. Entre tanto, he encontrado que da lo mismo reir que llorar, el cuerpo te lo agradece igual.
1 comentario:
No consigo dormir. Tengo una mujer atravesada entre los párpados. Si pudiera, le diría que se vaya; pero tengo una mujer atravesada en la garganta.
M. Benedetti
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