
Siguen todos deduciendo que me asustan las cosas que me dan miedo. Y lo peor, me acusan de tenerles escondidas.
¿Quién no se ha dado cuenta hasta el momento, 33 entradas después, de qué es lo que me da miedo?
Lo pienso dos veces más y parece que todos se quedaron estupefactos viendo la pantalla tratando de decidir si le tengo miedo al café o a las metáforas malentendidas.
Y si. A eso le tengo pavor precisamente: a enviciarme con algo (¡o con alguien!) y que no me entiendan lo que quiero decir. Increíblemente, lo segundo sucede muy a menudo. Lo primero, no tanto.
Y bueno. Quedo meditando si soy o no cobarde por reconocer y publicarlo.
Tengo planes. Tengo metas. Y mas importante: tengo sueños. Todo se tiñe de su color invertido cuando entra el susto por la puerta.
No lo dude: ¡hay que echarlo!
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