viernes, 23 de febrero de 2007

Un pasito padelante, un pasito patrás....




Cómo te quise. Cómo te extrañé. Cómo te necesité.


Me da un poco de nostalgia volver unos pasos el tiempo: verte, vernos y verme. Ahora tan desapegados, tan distantes. Hay algo que quedó definitivamente, eso no lo dudo; pero en proporciones, es casi nada.

Mas que la nostalgia, un sentimiento de pérdida se apodera de mi. No me confudás. La palabra pérdida da para mucho y puede malinterpretarse. En realidad ha sido un trueque. Cambiamos unas cosas por otras, una vida por otra.

Ahora que me leo y te leo pienso: con razón fue tan difícil. Vos y yo realmente hacíamos historia sin quererlo y con toda la intención posible, la olvidamos.

Un día me despierto y no me acuerdo que me olvido. Un olvido tan profundo que me nubla todo, que me hace verte tan remoto, tan de lejos.
Nos fuimos separando hasta llegar a lo de ahora, una tregua de absoluta paz. Una tregua donde cada quien vive su vida como si todo no existió. Como si nada.

Lo más raro en este momento, -ve qué irónico-, es no sentir nada. Especialmente después de leer un mail tuyo y haberlo sentido todo en aquel momento que no vuelve jamás, que ya no existe.

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